El Consorcio de Gestión del Puerto San Nicolás incorporó un dispositivo de rescate acuático autopropulsado denominado USAFE. Con esta adquisición, la terminal bonaerense se convirtió en la primera de Argentina en contar con esta tecnología.
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La medida forma parte de un plan de seguridad operativa en el Puerto San Nicolás que el Consorcio viene anunciando como eje estratégico de su gestión.
Un riesgo distinto al de una playa
El USAFE es una boya salvavidas autopropulsada y radiocontrolada, diseñada para facilitar rescates sin que el equipo de salvamento se exponga a riesgos. Se lanza desde tierra, una embarcación o un dron, y se dirige remotamente hacia la persona en peligro. Su control remoto alcanza los 500 metros y su velocidad de desplazamiento llega a los 15 km/h.

La mayoría de los desarrollos de este tipo circuló hasta ahora asociada a rescates en balnearios. También se los vinculó a operaciones de hombre al agua en cruceros y buques de altura.
Ese diseño, pensado para costas y espejos de agua abiertos, encuentra en San Nicolás un escenario operativo distinto. Se trata de un puerto de cargas generales con tráfico permanente de buques de ultramar. Allí se realizan maniobras de amarre y practicaje, con estibadores que trabajan al borde del muelle.
El perfil operativo que justifica la inversión
El Puerto San Nicolás opera sobre dos muelles especializados. Uno tiene 537 metros para cargas generales, con tres posiciones de atraque y seis grúas autopropulsadas sobre rieles. El otro mide 220 metros y está destinado a líquidos a granel, con capacidad para buques tanque de hasta 230 metros de eslora. En ese esquema, amarrar, desamarrar y operar grúas junto al agua son tareas rutinarias. Eso multiplica la exposición del personal frente a un eventual incidente acuático.
A esa exposición se suma la variabilidad del propio río. El nivel del Paraná en San Nicolás comenzó 2026 en 1,74 metros y llegó a 2,20 metros el 4 de enero. En todo 2025 el caudal no había superado los 2 metros. Un calado cambiante altera las condiciones de abordaje y de maniobra en los muelles. Este factor distingue al riesgo portuario del de un espacio recreativo.
La incorporación del USAFE no es una decisión aislada. En enero de este año, el Consorcio ya había señalado a la prevención como eje central de su gestión. El objetivo declarado fue garantizar operaciones eficientes y proteger la integridad de todo el capital humano del puerto. La boya autopropulsada se suma a ese proceso previo de fortalecimiento de los sistemas de prevención y respuesta portuaria.







