En la mayoría de las terminales portuarias del mundo, nadie puede responder en tiempo real quién está dentro de la instalación. Eso no es un dato menor: es el principal riesgo operativo, legal y humano que enfrenta el sector. La seguridad portuaria digitalizada tiene respuestas concretas. Y los casos ya existen.

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El programa Voz Experta LATAM: Más allá del compliance, producido por AAPA Latam y retransmitido por GlobalPorts Canal, en el marco de la alianza estratégica entre ambas instituciones, reunió a Juan Andrés Duarte y a Pablo Aguirre Babiloni, CEO de Stowlog Compliance Software, para analizar uno de los desafíos más urgentes del sector: la digitalización de los procesos de seguridad operativa en terminales portuarias.

Un camionero que se pierde genera congestión. Un contratista sin trazabilidad es una amenaza. Una inducción presencial que aburre es, en los hechos, una inducción que no existe. Estos no son escenarios hipotéticos. Son problemas documentados en puertos de Nueva York, Los Ángeles y Port Everglades. También en instalaciones del sur de Inglaterra, donde aún se registraban accesos en papel.

El diagnóstico que Pablo Aguirre Babiloni presentó ante la comunidad de AAPA Latam es claro. El sector logístico-portuario tiene un índice de accidentes fatales cinco veces superior al promedio mundial. Sin embargo, los procesos de safety y security siguen siendo manuales, fragmentados y sin visibilidad en tiempo real.

El problema no es la tecnología. Es el proceso.

Aguirre Babiloni fue enfático: no faltan regulaciones ni procedimientos. Lo que falla es la forma en que se ejecutan. «Los procedimientos existen, solo que no se hacen de la forma más eficiente y no están conectados entre ellos», señaló. El resultado es predecible. Datos dispersos, equipos de HSE absorbidos por tareas administrativas y terminales que no saben quién opera dentro de su perímetro.

Las consecuencias tampoco son menores. Una auditoría del código ISPS puede derivar en multas de hasta 25.000 dólares diarios. Un accidente fatal implica responsabilidades penales. Una puerta mal controlada es una vulnerabilidad que ninguna terminal debería asumir.

Tres casos que ilustran el cambio

El primer ejemplo fue el Puerto de Nueva York y Nueva Jersey. Los transportistas se perdían con regularidad en una zona de gran extensión. Eso generaba congestión en las pin-in stations y disrupciones en el flujo operativo. La solución fue implementar geolocalización en tiempo real. El resultado fue visibilidad total del entorno: transportistas, empleados y maquinaria, monitoreados sin fricciones adicionales.

El segundo caso corresponde a Port Everglades. Las inducciones de seguridad presenciales eran largas y, en la práctica, ineficaces. Los transportistas no retenían la información y circulaban dentro de la terminal sin respetar normas. Stowlog digitalizó las inducciones y el sistema de sanciones. El flujo de puertas mejoró porque los conductores llegaban mejor informados.

El tercer caso fue en el Puerto de Los Ángeles. La vendor gate operaba con papel, registro físico y barrera levantada a mano. La digitalización del preregistro automatizó el control de accesos. El personal de seguridad dejó de hacer tareas repetitivas y se concentró en verificar identidades y detectar anomalías.

América Latina: el mismo problema, el mismo punto de partida

Cuando Juan Andrés Duarte, presidente ejecutivo de AAPA Latam, preguntó cuál es el principal desafío en la región, la respuesta fue directa. «Hay un descontrol total de quién entra, por qué, quién está aquí y quién tiene la firma del permiso de trabajo«, describió Aguirre Babiloni. El mismo problema detectado en terminales de primer nivel en Estados Unidos aparece también en América Latina.

Stowlog opera en quince países y tiene sede en Valencia, España. En la región acaba de iniciar implementaciones en Lázaro Cárdenas, Buenaventura y Panamá. Su propuesta es un software modular de implementación rápida. No reemplaza sistemas existentes: se integra con ellos, módulo a módulo, empezando por los procesos más críticos.

De la administración a la prevención

El argumento central no es tecnológico: es de cultura organizacional. Cuando los equipos de HSE dejan de gastar tiempo en tareas administrativas, pueden hacer lo que realmente importa: prevenir. «Todo el mundo quiere que su instalación esté protegida. Pero para eso, los procesos se tienen que llevar de forma eficiente», resumió Aguirre Babiloni.

En un sector donde cada interrupción de la cadena de suministro se mide en millones de dólares, esa eficiencia ya no es opcional. Es una condición operativa.

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