Shell avanza en negociaciones para crear una nueva sociedad que integre sus activos no convencionales en Vaca Muerta. La decisión tendría impacto directo en la infraestructura exportadora de la cuenca neuquina.

GlobalPorts | Energía y Logistica

El esquema, conocido como Incorporated Joint Venture (IJV), surge de fuentes del mercado consultadas por EconoJournal. La operación no contempla una venta de operaciones en el país. Busca, en cambio, ganar eficiencia financiera y operativa en pleno desarrollo del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), del que Shell es socia.

La petrolera anglo-holandesa opera en Neuquén desde hace 15 años. Su escala todavía es menor que la de jugadores como YPF, Vista, Pluspetrol, Tecpetrol y Pampa Energía. Sus principales activos son Sierra Blanca, Cruz de Lorena, Coirón Amargo Sur Oeste y Bajada de Añelo.

Esos bloques producen actualmente unos 35.000 barriles diarios de petróleo. También superan 1,3 millones de metros cúbicos diarios de gas. El esquema de IJV buscaría asociar esos activos con los de otra compañía de escala comparable. La nueva estructura concentraría deuda, inversiones y flujo de fondos, con mayor autonomía financiera.

El espejo británico: cómo nació Adura

El antecedente directo de esta estrategia está en el Mar del Norte. A fines de 2024, Shell y Equinor integraron allí sus activos offshore mediante un IJV. Esa operación dio origen a Adura, compañía controlada en partes iguales por ambas firmas. El cierre formal se completó a fines de 2025.

La nueva sociedad nació con una producción superior a 140.000 barriles equivalentes de petróleo por día. Se posicionó así como el principal productor independiente de la región. La lógica detrás de la operación fue capturar eficiencias operativas y ganar flexibilidad financiera.

Trasladado a la Argentina, un esquema similar permitiría a Shell sortear restricciones que afectaron históricamente a las multinacionales en el país. Entre ellas, las limitaciones cambiarias y las dificultades para girar dividendos al exterior.

Qué significa para la cadena de evacuación de crudo

La reestructuración de Shell coincide con un momento clave para la infraestructura exportadora de Vaca Muerta. El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur conectará los yacimientos neuquinos con una terminal marítima en Punta Colorada, Río Negro. La obra alcanzó en junio un avance general del 65%, según datos del consorcio.

El sistema operará con dos monoboyas tipo CALM ancladas en el Golfo San Matías. Esas estructuras permitirán cargar buques VLCC sin las restricciones de calado de otros puertos del país.

Shell integra el consorcio de ocho petroleras que lidera YPF en este proyecto. También participan Pan American Energy, Vista, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol y Tecpetrol. La hoja de ruta prevé el arribo de la primera monoboya en septiembre.

La primera exportación de crudo está prevista para diciembre, con una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios. Esa capacidad escalará a 550.000 barriles diarios durante 2027.

Una sociedad más capitalizada podría acelerar el desarrollo de los bloques de Shell en la cuenca. Esto incrementaría, en consecuencia, los volúmenes que la compañía aporte al sistema de evacuación troncal.

La escala es justamente una de las condiciones que Shell busca en un eventual socio. Se trata de activos comparables que permitan capturar sinergias también en el tramo logístico.

Negociaciones abiertas, sin candidato confirmado

Shell mantiene conversaciones con compañías de capitales argentinos con presencia en Vaca Muerta. También dialoga con firmas internacionales que evalúan ingresar o expandirse en la cuenca.

La compañía evitó realizar comentarios oficiales sobre el proceso de reestructuración. Fuentes del mercado descartaron, sin embargo, una salida de Shell del país. Esa postura coincide con lo que sostuvieron en febrero el CEO global Wael Sawan y la CFO Sinead Gorman. Ambos calificaron como «fake news» una versión similar publicada entonces por Reuters.

La búsqueda de un socio para Shell continúa sin resolución hasta el momento. Esa ventana de tiempo coincide, sin embargo, con la entrada en operación de VMOS. La decisión societaria de Shell se convierte así en un factor clave a seguir. No solo para su negocio upstream, sino para los volúmenes que alimentarán la nueva terminal de Río Negro.

[rev_slider alias="web-product-light-hero-3d1"][/rev_slider]