Ocho empresas buscan operar las áreas hidrocarburíferas que YPF transfirió a Tierra del Fuego. Terra Ignis lidera la transición para sostener producción, empleo y actividad logística

GlobalPorts 

La provincia de Tierra del Fuego avanza en una etapa decisiva para el futuro de su actividad hidrocarburífera. La empresa estatal Terra Ignis Energía recibió manifestaciones de interés de ocho compañías petroleras para hacerse cargo de la explotación y desarrollo de tres áreas transferidas por YPF, en el marco del proceso de desinversión de la petrolera de bandera en campos convencionales.

La convocatoria, cerrada la semana pasada, marca el inicio de una transición productiva con implicancias que exceden el plano energético: empleo, servicios industriales, logística y desarrollo territorial están directamente vinculados a lo que ocurra en los próximos meses.

El objetivo oficial es claro: garantizar continuidad operativa antes del 31 de marzo, fecha hasta la cual YPF mantendrá la operación de los bloques.

Gobernador  de TdF Gustavo Melella y CEO de YPF Horacio Marín


Una transición contrarreloj para sostener la producción

El directorio de Terra Ignis, presidido por Maximiliano D’Alessio, inició el proceso formal de selección de socios privados que integrarán la Unión Transitoria de Empresas (UTE) que asumirá la responsabilidad técnica y económica en las áreas Los Chorrillos, Lago Fuego y Tierra del Fuego.

El esquema que busca la provincia es el de administración estatal con operación privada. Es decir, el Estado fueguino no será operador directo, sino que participará como socio institucional mientras las empresas aportan capital, tecnología y gestión.

El cronograma prevé que en las próximas semanas comiencen las reuniones técnicas para completar documentación societaria y recibir los planes de inversión y trabajo. El desafío es cerrar el traspaso antes de la salida efectiva de YPF, evitando interrupciones productivas.

Desde el entorno provincial señalan que varias de las empresas interesadas cuentan con experiencia previa en Santa Cruz, lo que sugiere el desembarco de operadores acostumbrados a gestionar campos maduros.


El trasfondo: la estrategia nacional de YPF

La transferencia de activos se enmarca en el proceso de reorganización de YPF, orientado a concentrar inversiones en el desarrollo no convencional de Vaca Muerta. Bajo ese esquema, la compañía comenzó a desprenderse de áreas convencionales de menor productividad, cediéndolas a las provincias para que definan nuevos esquemas de explotación.

El acuerdo con Tierra del Fuego incluye un bono de compensación de 28 millones de dólares y la transferencia de activos por aproximadamente 105 millones, entre inmuebles y equipamiento técnico que pasarán a integrar el patrimonio provincial. Las concesiones, además, se extienden hasta 2036 y 2037, otorgando un horizonte de previsibilidad para los nuevos inversores.

Este proceso replica, en cierta medida, el modelo ya aplicado en Santa Cruz, donde la salida de YPF dio paso a la licitación de áreas que terminaron en manos de consorcios privados con compromisos de inversión significativos.


Empleo y continuidad operativa: el punto más sensible

La transición no solo involucra activos e inversiones. El factor social aparece como uno de los ejes centrales del proceso.

YPF debe avanzar en el ordenamiento del personal asociado a contratos de servicios, mientras que el destino del personal propio —que ronda las 36 personas en la zona— será definido en coordinación con Terra Ignis. El mayor impacto, sin embargo, está en el entramado de empresas contratistas, del que dependen más de 500 puestos de trabajo en Río Grande.

La continuidad de estos empleos dependerá directamente de la velocidad con la que se concrete el ingreso de nuevos operadores y de la magnitud de los planes de inversión que presenten.


La variable ambiental entra en escena

Otro frente clave es el ambiental. Mientras YPF avanza con el abandono de pozos, comenzando por sectores de baja productividad, la provincia inició una compulsa para tareas de remediación y evalúa la creación de un área específica para la disposición de residuos petroleros, infraestructura que hoy no existe y resulta crítica para el saneamiento de la costa norte.

En paralelo, Tierra del Fuego decidió revertir dos fracciones del área Tierra del Fuego que no presentaban perspectivas productivas viables, con el objetivo de reducir costos estructurales y concentrar recursos en los sectores con mayor potencial.


Más que un traspaso: un cambio de modelo en la Patagonia austral

Más allá del dato puntual de las ocho empresas interesadas, el proceso abre un capítulo más profundo en la reconfiguración productiva del sur argentino.

La salida de YPF del convencional y la provincialización de activos marcan un cambio de modelo: las provincias pasan a asumir un rol más activo en la administración de recursos estratégicos, mientras operadores privados medianos y especializados ganan protagonismo en la explotación de campos maduros.

Este movimiento tiene impacto directo en la logística regional. La actividad hidrocarburífera sostiene flujos de transporte terrestre y marítimo, demanda servicios industriales y genera actividad económica en puertos y nodos logísticos del extremo sur. Su continuidad resulta clave para mantener infraestructura, empleo y dinámica productiva en un territorio geopolíticamente estratégico.

En ese contexto, la decisión de Tierra del Fuego de no operar directamente, sino de asociarse con empresas privadas, apunta a garantizar inversiones y sostener la actividad sin asumir el riesgo operativo completo. Si el proceso logra consolidarse, podría convertirse en un nuevo modelo de gestión energética territorial en la Patagonia.

La transición que se abre en los próximos meses no solo definirá quién operará los bloques, sino también el lugar que ocupará la provincia en el mapa energético, productivo y logístico del país en los próximos años.

También te puede interesar

[rev_slider alias="web-product-light-hero-3d1"][/rev_slider]