Con una mirada que va más allá de la infraestructura y la operatoria comercial, el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén ha impulsado iniciativas orientadas a fortalecer la relación entre el puerto y la ciudad.

Por Violeta García, GlobalPorts//

En el mapa logístico argentino, el Puerto de Quequén se destaca por su capacidad operativa, su eficiencia en las exportaciones agroindustriales y su rol estratégico en el desarrollo regional. Pero en los últimos meses, también se ha consolidado como un modelo de integración puerto-comunidad, promoviendo activamente la participación ciudadana a través de iniciativas educativas y sociales.

La Cátedra Abierta, lanzada recientemente, es una de las expresiones más significativas de este enfoque: “un espacio de formación gratuito y abierto a toda la comunidad, destinado a promover el conocimiento sobre la historia, el presente y los desafíos del sistema portuario”. Su primera conferencia, sobre la historia del puerto, no solo despertó interés en estudiantes y docentes, sino que también marcó el inicio de una propuesta sostenida de reflexión pública.

Pero las acciones no se limitan al nivel superior. En un gesto concreto de compromiso con la educación de base, el puerto también ha desplegado el programa «Puerto-Ciudad», con entregas de mochilas y kits escolares a alumnos de primer grado de diversas escuelas primarias de Quequén. A ello se suma un programa de formación profesional articulado con el municipio y centros educativos técnicos, que ofrece capacitaciones en oficios estratégicos como soldadura, operador de autoelevador o inglés técnico para el ámbito portuario.

Estas actividades se complementan con visitas educativas, charlas en escuelas y recorridos guiados por las instalaciones portuarias, declarados de interés educativo por el Consejo Escolar local. El objetivo: que el puerto deje de ser un territorio ajeno o lejano para convertirse en una pieza viva del entramado social de la ciudad.

En este proceso, la conducción del puerto ha sido clave, Jimena López, presidenta del ente portuario, que desde su llegada ha impulsado una gestión con fuerte impronta social. Con experiencia en políticas públicas y una clara vocación comunitaria, ha orientado la planificación portuaria hacia una lógica integradora, en la que la competitividad y la eficiencia se combinan con responsabilidad social y apertura institucional.

“El puerto debe estar de cara a la ciudad”, ha señalado López en diversas ocasiones, sintetizando una visión que hoy se traduce en acciones concretas y sostenidas. La inclusión de la comunidad, la articulación con las escuelas y la apuesta por la educación son hoy parte del ADN de un puerto que se piensa como motor de desarrollo, pero también como actor cultural, social y educativo.

Puerto Quequén demuestra que es posible crecer hacia afuera —con mejores servicios logísticos y mayor presencia en los mercados internacionales— sin dejar de mirar hacia adentro, hacia las necesidades y aspiraciones de su comunidad. En esa doble dirección, la del comercio y la del compromiso, se juega su perfil como puerto del futuro.

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