El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, recorrió esta semana la estación cabecera del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) en la barda norte de Allen, en momentos en que el cronograma de exportación del proyecto se comprimió casi un año respecto de lo previsto a comienzos de 2026.
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Lo recibió el CEO de VMOS, Gustavo Chaab, junto a la secretaria de Energía y Ambiente, Andrea Confini; la secretaria de Hidrocarburos, Mariela Moya, y la presidenta de EDHIPSA, Romina Rodríguez Luge.

Dos frentes que convergen en diciembre
La estación de Allen funcionará como centro operativo del sistema: desde su sala de control se administrará las 24 horas el bombeo de crudo hacia Punta Colorada, un recorrido de unas 48 horas una vez que el oleoducto opere a régimen. El próximo hito técnico es la conexión con la infraestructura de YPF, programada para el 15 de diciembre.
En simultáneo, la terminal marítima de Punta Colorada corre contra el mismo calendario: la obra offshore en el Golfo San Matías —monoboyas de carga y ducto submarino— tiene diciembre como fecha límite para las pruebas de hermeticidad, con el arribo de la primera monoboya estimado para este mes.
Que ambos frentes, el terrestre y el marino, cierren en la misma ventana no es casualidad: es la condición para que el sistema pueda arrancar a régimen comercial a comienzos de 2027.
Por qué se adelantó un año la meta de régimen pleno
Hasta marzo, la hoja de ruta oficial ubicaba la capacidad plena de 550.000 barriles diarios recién en 2028, con una etapa intermedia de 390.000 barriles a mediados de 2027. Esa proyección quedó desactualizada: los 437 kilómetros de ducto terrestre entre Allen y Punta Colorada ya están terminados, con lo cual la obra civil dejó de ser el cuello de botella y el foco pasó a concentrarse en tanques de almacenamiento y estaciones de bombeo.
Con ese tramo resuelto, el consorcio —integrado por YPF, Vista, PAE, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol— adelantó la meta de capacidad de régimen a julio-septiembre de 2027. La ventana de 2028 no desapareció del cronograma: se reconvirtió en una etapa de ampliación mayor, hasta 700.000 barriles diarios, sujeta a nuevas incorporaciones de bombeo si la producción de la cuenca neuquina lo exige.
Esa aceleración tiene una explicación financiera tan concreta como la de ingeniería: con más de USD 3.000 millones de financiamiento privado ya comprometidos —70% mediante un préstamo sindicado liderado por Citi, Deutsche Bank, Itaú, JP Morgan y Santander—, los socios del consorcio tienen un incentivo directo en comprimir los plazos de montaje mecánico para empezar a facturar exportaciones cuanto antes.
Allen, el punto donde el crudo cambia de jurisdicción
Para Río Negro, la estación de Allen es algo más que un edificio con tanques: es el punto donde la producción de Vaca Muerta deja de ser un dato neuquino y pasa a integrarse a la cadena logística de exportación por el Atlántico. Hoy trabajan allí unas 500 personas, sobre un total de 1.500 movilizadas en los distintos frentes de obra del VMOS.
En Punta Colorada, mientras tanto, ya se instaló el techo del tercer tanque de almacenamiento, avanza la construcción del cuarto y continúan las soldaduras de la infraestructura submarina.
Con el ducto terminado y la fecha de first oil fijada para fin de 2026, lo que resta del cronograma del VMOS es, en rigor, una carrera entre dos obras —la de Allen y la de Punta Colorada— que tienen que cruzar la meta el mismo mes para que el sistema arranque como está planeado.
Fuentes: Gob Río Negro, YPF, Diario Río Negro, Econojournal, Mase (LM Neuquén)







