La provincia de Neuquén formalizó la cesión de cinco nuevas concesiones hidrocarburíferas no convencionales a YPF en Vaca Muerta, en un movimiento que acelera los plazos del proyecto Argentina LNG y presiona sobre la infraestructura portuaria de la costa rionegrina.
GlobalPorts | Energía y Logística
Neuquén adjudicó las concesiones de Aguada Villanueva Norte, Meseta Buena Esperanza I y II, y Las Tacanas I y II a YPF para acelerar el desarrollo gasífero orientado a la exportación. Con más de US$ 525 millones en inversiones y 38 nuevos pozos horizontales, la operación amplía la base de recursos del proyecto Argentina LNG. El verdadero desafío ahora está en la costa: una cadena logística y portuaria que debe estar operativa en tiempo récord.
El paquete implica inversiones piloto superiores a US$ 525 millones, la perforación de 38 pozos horizontales y un bono de infraestructura por más de US$ 158 millones.
El gobernador Rolando Figueroa y el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, impulsaron la operación en el marco de la estrategia para posicionar a la Argentina como exportador global de gas natural licuado (GNL).

Un upstream que crece, una cadena logística que debe seguir el ritmo
Las nuevas concesiones no son solo reservas en el subsuelo. Son compromisos de producción con fecha de entrega que cargan de presión sobre cada eslabón de la cadena exportadora: el gasoducto que conectará Vaca Muerta con la costa atlántica, las unidades flotantes de licuefacción, y la terminal portuaria de Punta Colorada, donde convergen las apuestas más ambiciosas del sector.
En febrero de 2026, YPF, Eni y XRG —la rama de inversiones de ADNOC— suscribieron un Acuerdo de Desarrollo Conjunto para avanzar con Argentina LNG, que prevé licuar gas de Vaca Muerta en la costa de Sierra Grande, Río Negro. La primera fase contempla la instalación de un barco licuefactor de Petronas, con dos unidades adicionales proyectadas para 2029-2030 y una planta de licuefacción onshore para 2031.
Punta Colorada y San Antonio Este: los puertos en el centro de la ecuación
La terminal de Punta Colorada, diseñada para operar como hub exportador de crudo y GNL, avanza sobre un cronograma exigente: operación parcial a fines de 2026 y capacidad total en 2027. En el predio ya se levantan los primeros cinco tanques de almacenamiento, con 120.000 metros cúbicos de capacidad cada uno, bajo la responsabilidad de las firmas Milicic y CB&I.
A unos 200 kilómetros de distancia, el puerto de San Antonio Este (SAE) consolidó en los últimos meses su rol como nodo logístico de cargas de proyecto para toda la infraestructura energética de la costa atlántica. Recibió tanto las chapas de acero para el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur como los caños para el gasoducto del proyecto FLNG, lo que lo posiciona como corredor de abastecimiento crítico para ambas iniciativas.
Los números del desafío
Neuquén acumula ya 56 proyectos de explotación no convencional sobre más de 11.300 km², equivalentes al 38% de la superficie de Vaca Muerta en la provincia. Las etapas piloto de los proyectos vigentes representan inversiones cercanas a los US$ 10.000 millones y 695 pozos. Para las fases de desarrollo masivo, las proyecciones escalan a US$ 232.700 millones y más de 15.900 pozos.
La escala de esas cifras hace evidente la presión que recae sobre la infraestructura de salida. Cada nueva área adjudicada suma volumen de gas que deberá licuarse, transportarse y embarcarse. La producción que arrancará en los próximos cinco años tiene un destino definido: los mercados europeos y asiáticos. Pero esa ecuación solo cierra si el puerto acompaña al pozo.
La ventana está abierta, pero no indefinidamente
Argentina compite en un mercado global de GNL que se reorganiza aceleradamente. La demanda europea busca diversificar proveedores; Asia consolida su rol como destino dominante. El país tiene el recurso, tiene los socios y tiene los contratos en marcha. Lo que no tiene es margen para que la cadena logística llegue tarde.
Las cinco nuevas áreas de Vaca Muerta son una señal de que el upstream acelera. La pregunta que el sector portuario y logístico debe responder es si la costa rionegrina podrá sostener ese ritmo.







