La Cuenca Neuquina consolida su liderazgo: más shale, más gas asociado y una producción que marca récords históricos

GlobalPorts / GNL y Energía

“Estamos ante una transformación profunda del sistema gasífero argentino. La curva de aprendizaje y la eficiencia del shale han cambiado para siempre la matriz”, señala Nicolás Arceo, director de la consultora Economía y Energía, cuyo informe técnico explica buena parte de las dinámicas recientes en Vaca Muerta.

La Cuenca Neuquina volvió a afirmarse en 2025 como el corazón energético del país, no solo manteniendo sino ampliando su peso dentro del abastecimiento nacional de gas. Durante septiembre, la producción alcanzó los 100 millones de m³ diarios, mientras que el promedio de los primeros nueve meses del año llegó a 106 MMm³/d, un nivel que no solo superó en 3,7% al mismo período de 2024, sino que consolidó una tendencia estructural: más del 60% del gas que consume la Argentina proviene hoy de esta cuenca.

El fenómeno tiene nombre propio: shale gas. Entre enero y septiembre de 2025, este segmento explicó el 74% de todo el gas producido en Neuquén, cinco puntos más que un año atrás y 36 puntos por encima de 2019. El salto refleja el avance de los desarrollos de gas seco —tecnológicamente más eficientes, con pozos horizontales más largos y más etapas de fractura— y el aporte creciente del gas asociado al petróleo, especialmente en áreas donde la producción de crudo marcó máximos históricos.

Un invierno con récords y sin Bolivia

Durante el invierno 2025, la producción neuquina trepó hasta los 118 MMm³/d, lo que implicó un crecimiento interanual del 4,1%. A nivel nacional, la oferta total de gas llegó a 175 MMm³/d, con un dato clave: más del 90% del suministro provino de producción argentina, dado que las importaciones desde Bolivia se mantuvieron en mínimos históricos.

El punto más alto se registró en julio, con 161 MMm³/d de producción local, el mayor nivel desde que existen registros. Este desempeño permitió cubrir la demanda residencial e industrial del pico invernal sin incurrir en importaciones de emergencia y reforzó la importancia de los desarrollos no convencionales para sostener el abastecimiento.

El informe de Arceo muestra que la actividad en 2025 no fue homogénea. En áreas como Aguada Pichana Oeste y Sierra Chata se verificó una contracción operativa que moderó el crecimiento del gas seco. Aun así, en septiembre este segmento creció 16,3% interanual, un ritmo positivo aunque más moderado que en ciclos anteriores.

La contracara fue el gas asociado, que durante el invierno registró un aumento del 32%. La expansión petrolera en Loma CampanaBandurria SurLa Amarga Chica y otros bloques permitió compensar la menor cantidad de pozos de gas seco conectados, sosteniendo la producción total de shale gas, que en agosto cerró con un incremento interanual del 9%.

La combinación de ambas dinámicas explica por qué Vaca Muerta logró sostener el 74% de participación dentro de la cuenca y por qué esa proporción seguirá en ascenso en los próximos años.


Infraestructura: el techo aún no llegó

El desempeño de 2025 no solo respondió a la productividad de los pozos. La ampliación de la infraestructura de transporte y tratamiento fue decisiva:

  • Reversión del Gasoducto Norte: en proceso, permitirá reemplazar definitivamente el suministro boliviano e integrar el NOA a la oferta neuquina.
  • Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK): la operación consolidada de la Etapa 1 sumó entre 11 y 13 MMm³/d de capacidad, reforzada por nuevas unidades de compresión.
  • Expansión del midstream en Neuquén: nuevas plantas y ampliaciones de TGS, TGN y operadores privados mejoraron la evacuación y el acondicionamiento del gas.
  • Exportaciones regionales: los envíos firmes y spot hacia Chile consolidan una fuente adicional de operación para el sector.

Con este marco, las proyecciones apuntan a que la Argentina podría alcanzar entre 200 y 220 MMm³/d de capacidad productiva hacia 2030, siempre que se mantengan las inversiones y se concreten las obras de transporte en curso.


La ventana estratégica del GNL

El avance del shale no solo sostiene el sistema interno, sino que abre una discusión clave: la oportunidad del GNL como vector exportador de largo plazo.

El proyecto YPF–Petronas, con un esquema basado en producción flotante (FLNG) para la primera etapa, permitiría convertir excedentes estacionales en una oferta exportable competitiva a partir de la segunda mitad de la década.

“Si Argentina logra estabilidad regulatoria e infraestructura de evacuación, el gas puede convertirse en el principal motor energético del país”, apuntan desde consultoras del sector.

Para Vaca Muerta, la consolidación del gas asociado y del gas seco abre una ventana singular: la oportunidad de convertirse en un jugador regional y, potencialmente, global en el mercado de GNL.

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