Maersk informó la semana pasada que “las operaciones de carga para Maersk Saltoro están actualmente suspendidas mientras se esperan nuevas instrucciones de la Aduana china”. Además, la empresa señaló que está “en contacto con los clientes afectados y trabajando diligentemente con las partes relevantes en inspecciones de carga y pasos a seguir. Lamentamos la interrupción causada para nuestros clientes y seguimos comprometidos a apoyarlos durante este momento difícil”.
La naviera Maersk ha declarado que continúa en contacto con los clientes afectados y con las autoridades chinas tras la detección de problemas de calidad en el cargamento de cerezas chilenas transportado por el buque portacontenedores Maersk Saltoro. Luego de una demora en su viaje, que pasó de los 23 días previstos a 52 días debido a una avería en el motor principal, las primeras inspecciones de la Aduana china en el puerto de Nansha han determinado que los primeros 100 contenedores analizados no están en condiciones de comercializarse y serán destruidos. Aún falta revisar más de 1.300 contenedores, pero las expectativas no son alentadoras.
El presidente de Fedefruta, Víctor Catán, llamó a que la naviera Maersk asuma su responsabilidad en la crisis: “Ya los productores están sufriendo un costo tremendo, y es necesario que la empresa naviera se haga cargo del problema, que los seguros se apliquen y se paguen como corresponde”.
Catán también subrayó la gravedad del problema, destacando que “la cereza, a diferencia de otras frutas, tiene un componente afectivo en la venta, ya que se comercializa para el Año Nuevo Chino”. Debido a esta característica y a las malas condiciones de la carga, su comercialización en el mercado asiático se vuelve inviable.
Pérdidas millonarias para la industria frutícola chilena
Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), confirmó que “se siguen revisando los contenedores, se han revisado más de 100 y la fruta no se ha encontrado apta para llegar al mercado final, al consumidor chino. Por lo tanto, se acordó destruir todos los contenedores que no cumplan con los requerimientos de calidad y condición que el mercado requiere”.
Walker advirtió que “hasta el momento ningún contenedor ha clasificado para entrar al mercado chino y lo más probable es que esta sea una constante”. Desde el sector frutícola estiman que el cargamento afectado estaba valuado en cerca de 120 millones de dólares, lo que representa un duro golpe para la industria exportadora de cerezas de Chile.
Por su parte, Miguel Canala-Echeverría, gerente general de Frutas de Chile, enfatizó que las inspecciones de la fruta afectada apenas han cubierto un 10% del total del cargamento, por lo que aún no se ha tomado una decisión definitiva sobre su destino. “Nos transmitieron que los análisis de la fruta afectada recién van en un 10% del total, por lo que aclaramos que aún falta que se termine de revisar todo el cargamento restante para tomar una decisión final, lo que podría tomar al menos 15 días más”, explicó.
Mientras las inspecciones continúan en el puerto de Nansha, la incertidumbre y las pérdidas para el sector frutícola chileno se agravan, generando preocupación entre exportadores y productores que dependen de este mercado clave para sus operaciones.







