Redacción GlobalPorts//

Un nuevo incidente en alta mar volvió a poner en evidencia los riesgos del transporte marítimo de vehículos eléctricos. Un buque de carga que transportaba cerca de 3.000 automóviles —incluidos 800 eléctricos— fue abandonado por su tripulación en el Océano Pacífico luego de que un incendio se desatara a bordo, generando preocupación en el sector logístico global.

La embarcación, identificada como Morning Midas, había partido del puerto de Yantai, China, con destino a México. Durante la travesía, se detectó humo saliendo de una de las cubiertas, lo que llevó a la activación de los protocolos de emergencia. A pesar de los esfuerzos de la tripulación por controlar el fuego, las llamas se extendieron rápidamente, obligando a evacuar a los 22 tripulantes, quienes fueron rescatados por un buque mercante que navegaba en las proximidades.

El fuego —cuya causa aún se investiga— puso nuevamente en debate las implicancias de transportar baterías de ion-litio a gran escala. Este tipo de baterías, utilizadas en autos eléctricos, presentan un riesgo considerable en situaciones de incendio, ya que pueden reactivarse incluso luego de ser aparentemente controladas, dificultando la labor de extinción y aumentando la posibilidad de daños estructurales graves en las embarcaciones.

La situación recuerda lo ocurrido en 2022 con el buque Felicity Ace, que transportaba miles de vehículos —entre ellos modelos de alta gama del Grupo Volkswagen— y que también se incendió durante su travesía. Aquel navío terminó hundiéndose en el Atlántico, marcando un precedente que motivó a muchas navieras y aseguradoras a revisar sus protocolos de seguridad frente al transporte de vehículos eléctricos.

Actualmente, equipos especializados trabajan para evaluar la estabilidad del Morning Midas y definir si será posible remolcarlo a puerto o si existe riesgo de pérdida total. Mientras tanto, el caso vuelve a encender las alarmas sobre la necesidad de establecer normas internacionales más estrictas para el traslado marítimo de este tipo de carga, cada vez más frecuente en el contexto de transición energética global.

A medida que crece la flota de autos eléctricos en el mundo, también aumenta el desafío logístico de moverlos de forma segura. El transporte marítimo, pilar fundamental del comercio internacional, enfrenta así una nueva encrucijada: cómo adaptarse a la revolución eléctrica sin comprometer la seguridad de las tripulaciones, las embarcaciones y el medio ambiente.

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