Diez tripulantes fueron rescatados tras más de 24 horas en el agua. Crecen las tensiones y los riesgos en una de las rutas marítimas clave del comercio global.
Una nueva escalada en la crisis del Mar Rojo volvió a poner en jaque la seguridad del transporte marítimo internacional. El granelero Eternity C, de bandera liberiana y propiedad griega, se hundió tras un ataque perpetrado por rebeldes hutíes mientras navegaba frente a la costa de Al Hudaydah, en Yemen.
El hecho ocurrió el martes 9 de julio y marcó uno de los episodios más graves desde que comenzaron los ataques a buques mercantes en esa región estratégica.
Según confirmaron medios internacionales y autoridades navales, el barco fue blanco de una ofensiva múltiple con drones explosivos, lanzagranadas y misiles. La nave transportaba 22 personas a bordo —21 marinos filipinos y un oficial ruso— junto a un equipo de seguridad privada. Tras el ataque, muchos de ellos debieron lanzarse al mar. Diez de los tripulantes lograron sobrevivir tras pasar más de 24 horas en el agua antes de ser rescatados por la misión naval europea EUNAVFOR Aspides.
Al momento, se confirmó la muerte de al menos tres personas, mientras que otras nueve permanecen desaparecidas. En paralelo, los hutíes difundieron un video del hundimiento en el que se escucha una voz ordenando el abandono del buque. Si bien aseguraron haber prestado asistencia médica a algunos sobrevivientes, Estados Unidos denunció que podrían haber sido secuestrados.
Este ataque no fue un hecho aislado. Solo días antes, otro buque —el Magic Seas— también fue atacado por fuerzas hutíes, en un repunte de hostilidades que coincide con las tensiones políticas regionales vinculadas al conflicto en Gaza.
La acción armada en el Mar Rojo afecta directamente a una de las principales rutas del comercio marítimo, por donde transita cerca del 15% del comercio mundial, y ha provocado que muchas navieras internacionales desvíen sus trayectos por el Cabo de Buena Esperanza, aumentando tiempos y costos logísticos.
Diversos organismos internacionales y gobiernos condenaron el hecho. Desde Bruselas, la Unión Europea expresó su “profunda preocupación” por la seguridad de la tripulación, mientras que Washington advirtió sobre el riesgo creciente de que actores no estatales como los hutíes utilicen el espacio marítimo como teatro de operaciones armadas.
El Mar Rojo en crisis
Desde finales de 2023, los ataques hutíes contra buques mercantes en el Mar Rojo se han multiplicado, como parte de su enfrentamiento con Israel y sus aliados.
El hundimiento del Eternity C es el segundo caso confirmado de un barco completamente destruido por estas ofensivas, y plantea un nuevo umbral de riesgo para el comercio marítimo internacional.






