La botadura número 153 del Astillero Naval Federico Contessi fue la primera en su nueva nave industrial. El BP GINO V cierra la trilogía iniciada por la familia Vestuti y se proyecta como un símbolo de adaptación en tiempos difíciles para la pesca argentina.
El puerto de Mar del Plata fue escenario de una botadura cargada de emoción, historia y reflexión sobre el presente y el futuro de la industria pesquera nacional.
El Astillero Naval Federico Contessi lanzó al mar su buque número 153, el BP GINO V, en una ceremonia que también significó la primera salida de la flamante nave industrial inaugurada en 2024.
La nueva embarcación fue construida para la familia Vestuti-Eliceche, histórica armadora vinculada al puerto de Rawson, y lleva el nombre de Gino, el menor de los tres hijos que hoy continúan el legado familiar en el mar.
El BP GINO V completa una trilogía iniciada en 2001 con el “Don Giuliano” y continuada en 2016 con el “Franco José”. Cada barco lleva el nombre de uno de los hijos, y cada uno representa una etapa del crecimiento y compromiso de esta familia con la renovación de la flota pesquera argentina.
Durante el acto, Domingo Contessi, presidente del astillero, dedicó palabras emotivas a los armadores y a los trabajadores, pero también pronunció un discurso con fuerte contenido sectorial. “El langostino que conocíamos, el ‘Messi’ de la pesca argentina, ha muerto”, afirmó sin rodeos, aludiendo a la pérdida de rentabilidad en la principal pesquería del país. Y agregó: “Podemos seguir llamándolo langostino, pero deberemos aprender a tratarlo como otra pesquería, con menores ingresos y más racionalidad en los costos”.
Contessi hizo un llamado a “resetear el sector” y asumir que la crisis no se resolverá manteniendo posiciones dogmáticas o distorsiones de costos. Puso como ejemplo el desequilibrio entre los valores de la pesca de langostino y otras especies, y reclamó un esfuerzo conjunto: “Debemos dialogar y ceder un poco cada uno para que la rueda siga girando”.
En ese contexto, destacó que la familia Vestuti, al igual que otros armadores, no detuvo sus proyectos ni siquiera en los meses más difíciles. “Eso lo agradecemos de corazón. Tanto los trabajadores como la familia armadora merecen un fuerte aplauso”, expresó ante los presentes.
El BP GINO V está equipado con tecnología de última generación, planta cubierta y sistemas semi automatizados que permitirán operar también sobre otras especies, apuntando a una pesquería más versátil y sostenible.
La ceremonia concluyó con una nota de preocupación: el astillero lleva más de 18 meses sin cerrar nuevos contratos. “Nos quedan otras dos botaduras antes de fin de año y luego una gran incertidumbre. No vamos a parar, pero atravesaremos momentos de menor actividad. Haremos todo lo necesario para mantener las persianas abiertas”, aseguró Contessi, evocando el legado de su padre, Federico Contessi, referente de la industria naval argentina.
La botadura del BP GINO V fue mucho más que un acto técnico: fue la expresión de una esperanza, un llamado a la acción colectiva y una reafirmación del compromiso con la producción nacional.






