Por Redacción Globalports
El complejo portuario de San Lorenzo–Puerto General San Martín–Timbúes se convirtió en el epicentro de un debate necesario y largamente postergado: ¿quién piensa y decide sobre los puertos argentinos? La respuesta no es sencilla, pero empieza a delinearse con claridad en encuentros como el que organizaron el Instituto de Desarrollo Regional (IDR) y la Comuna de Timbúes bajo el título “Gobiernos Locales y Desarrollo Portuario: claves para la gobernanza y la producción”.
El evento reunió a intendentes, comunas, expertos, funcionarios y empresarios en un mismo espacio para plantear lo que ya parece obvio en el territorio, pero que aún no se traduce en política pública: los gobiernos locales deben tener un rol activo en la planificación portuaria. Porque son ellos los que conviven a diario con el impacto del desarrollo logístico; los que ven pasar los trenes por el centro de la ciudad, los que reciben 11.000 camiones diarios en temporada alta, los que gestionan la tensión entre crecimiento económico y calidad de vida.
“No somos espectadores”
Adrián Caramuto, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de San Lorenzo y su Zona, fue categórico: “La Hidrovía Paraguay-Paraná no es solo una vía navegable; es la columna vertebral de nuestras exportaciones, del abastecimiento regional y de la competitividad nacional”. Su intervención reafirmó la necesidad de consensos entre el Estado, el sector privado y la comunidad. Y celebró que la región haya sido elegida sede del encuentro, reconociendo el peso estratégico del nodo logístico que representa.
El llamado a una nueva gobernanza fue respaldado por Antonio Fiorenza, presidente comunal de Timbúes, quien habló con la autoridad de quien ve cómo su pueblo crece sin acompañamiento: “Tenemos la infraestructura de Singapur, pero el presupuesto de un pueblo”, denunció, y reclamó participación en las licitaciones y fondos específicos para los municipios portuarios.
Leonardo Raimundo, intendente de San Lorenzo, fue aún más directo: “Pasamos de tener puerto a ser una ciudad-puerto, pero sin planificación urbana, sin ordenamiento ambiental y con recursos municipales financiando infraestructura nacional”. Su propuesta apuntó a modificar el esquema normativo para que parte de la riqueza generada en la logística fluvial se reinvierta en las ciudades que la sostienen.
El territorio como actor
Juan Carlos Venesia, director del Programa de Infraestructura Regional para la Integración (UNR), recordó que “los territorios no son plataformas pasivas, son sistemas vivos con identidad y necesidades”. En su visión, hace falta un nuevo modelo portuario basado en articulación territorial, que piense los puertos como parte del “metabolismo urbano” y no como enclaves separados.
En esa línea, Alicia Picco (PIR-UNR) propuso la creación de una figura institucional interjurisdiccional que regule y organice la relación entre puertos y ciudades. “No podemos seguir improvisando. La falta de planificación solo genera conflictos: asentamientos irregulares, presión sobre los servicios, tensiones sociales”, advirtió Daniel Álvarez, de la Universidad Nacional de San Martín.
Coordinación, equidad y planificación
José María Lojo, presidente del Consejo Portuario Argentino, fue enfático: “No hay eficiencia portuaria si la ciudad está colapsada. La competitividad no puede ser a costa del entorno urbano”. Héctor Floriani, del Ente de Coordinación Metropolitana (ECOM) Rosario, sumó una mirada institucional: “El déficit no es técnico, es político. Falta voluntad para construir acuerdos duraderos entre Nación, provincias y municipios”.
También hubo experiencias concretas. Dardo Rodríguez, del Puerto La Plata, explicó cómo lograron articular con el municipio para crear zonas logísticas y mecanismos de reinversión local. “El puerto debe dejar algo en el territorio”, resumió.
Desde la provincia de Santa Fe, Mónica Alvarado (secretaria de Transporte y Logística) aportó datos duros: “El 72 % de nuestras exportaciones salen por puertos santafesinos. Eso representa el 20 % del PBI nacional. No hay futuro si no organizamos el presente”. Y ese presente, según todos los participantes, implica pensar la logística y los puertos desde una lógica de planificación integrada y equitativa.
Una agenda en construcción
La jornada fue parte de un proceso más amplio que el IDR y las comunas vienen impulsando con fuerza: construir una gobernanza portuaria que incluya al territorio. El objetivo es claro: que los gobiernos locales dejen de ser espectadores o víctimas del modelo logístico y se conviertan en protagonistas de un desarrollo que los involucra desde el primer metro de acceso.
“Este encuentro no termina aquí”, afirmaron desde la organización. Por el contrario, abre un camino para futuras articulaciones y propuestas legislativas. La demanda es concreta: puertos abiertos a la economía, pero también a las ciudades que los rodean. Y para eso, es indispensable una nueva conversación política, con todos los actores en la mesa.






