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Louis Dreyfus Company (LDC) y AGD, dos de los mayores exportadores de granos que operan en el corredor portuario del Gran Rosario, inscribieron Declaraciones Juradas de Ventas Externas (DJVE) de maíz argentino 2026/27 por 315.000 toneladas con fecha de embarque entre abril y julio de 2027 — para un cereal que todavía no se sembró, ya que esa campaña recién arranca en marzo de ese año.
Es parte de un total nacional de 686.000 toneladas ya declaradas, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en lo que el propio mercado describe como un hecho inédito: nunca antes se había registrado volumen de esa magnitud antes de la siembra.
Quién vende y desde dónde
LDC concentra en la zona de Timbúes y General Lagos, sobre el Paraná, dos de sus tres complejos agroindustriales del país —el tercero está en Bahía Blanca—, mientras que AGD opera en el sector de Puerto General San Martín, uno de los nodos con mayor concentración de terminales graneleras del Up River. Ambas compañías forman parte del grupo reducido de traders que controla la mayor parte del flujo exportador del complejo Timbúes-Arroyo Seco, la franja de unos 70 kilómetros sobre el Paraná desde donde sale entre el 77% y el 80% de las exportaciones agroindustriales argentinas.
Esa lectura anticipada no es exclusiva de LDC y AGD: en la misma franja de semanas, un grupo más amplio de exportadores —Bunge, Cargill, Cofco y Unión Agrícola de Avellaneda, entre otros— también aceleró sus DJVE de maíz, aunque mayormente de la campaña 2026 en curso y no todavía de 2026/27. Cargill y Bunge operan sus propias terminales en la zona de Puerto General San Martín; Cofco despacha desde el sector de San Lorenzo-Timbúes.
El apagón logístico del Mar Negro
Detrás de la anticipación hay una guerra que no tiene nada que ver con la Argentina. El «apagón logístico» del Mar Negro —los ataques recíprocos con drones y misiles que Rusia y Ucrania vienen intercambiando contra terminales portuarias y buques mercantes— dejó paralizado el 90% de la capacidad exportadora rusa en los puertos del Mar Negro y el Azov, según la consultora SovEcon, que proyecta que las exportaciones rusas de trigo de agosto caerán a 2,2 millones de toneladas, el nivel más bajo desde 2010.
Ucrania, mientras tanto, apenas lograría despachar entre 1,4 y 1,5 millones de toneladas de todo su complejo agroindustrial en el mismo mes. El USDA en Kiev ya recalculó el impacto: hasta 9 millones de toneladas menos de maíz ucraniano en 2026/27 respecto de lo previsto antes del conflicto.
Para un comprador internacional que necesita asegurar forraje sin depender de un corredor bajo fuego, originar en el Paraná dejó de ser una opción entre varias para volverse la salida más previsible.
Una curva que se acelera semana a semana
El fenómeno no apareció de golpe. Hace apenas tres semanas, el primer embarque registrado de toda la campaña 2026/27 eran 65.000 toneladas de maíz. Hace seis días, en una sola rueda se anotaron 526.000 toneladas de la nueva cosecha. La curva es la que mejor explica el momento: no es una operación puntual, es una tendencia que se acelera semana a semana mientras el conflicto en el Mar Negro sigue sin ceder.
El precio confirma que la lógica es de cobertura y no de necesidad inmediata. El maíz FOB Rosario mantiene una brecha de unos 20 dólares por tonelada por debajo del origen brasileño en Paranaguá, y aun así los exportadores ofrecen valores para 2026/27 por encima de lo que justificaría el FOB oficial de esa posición. El «pase» de mercadería vieja por nueva —vender ahora y comprometer entrega futura— rinde una tasa anualizada superior al 13%, casi el doble de lo que pagan los pagarés bursátiles garantizados en el Mercado de Valores a ese mismo plazo.
Un sistema portuario que apoya
El sistema portuario del Gran Rosario viene de despachar 6,56 millones de toneladas de maíz solo en agosto —más del doble que en julio—, con jornadas de más de 4.500 camiones ingresando a las terminales de la zona en un solo día. Sumarle compromisos de embarque para dentro de once meses no cambia la operación de hoy, pero obliga a esas terminales a planificar capacidad de acopio y de carga sobre una demanda que ya no responde al calendario agrícola argentino, sino a una guerra logística en otro continente.
La oferta exportable de maíz 2025/26 es de 43,5 millones de toneladas, de las cuales ya se colocaron 34,3 millones. Las 686.000 toneladas de la campaña que ni se sembró son, en ese marco, un volumen todavía chico. Pero si el apagón del Mar Negro se prolonga —y por ahora nada indica que vaya a resolverse en el corto plazo—, el Paraná podría pasar de ser una alternativa de origen a convertirse en la referencia de calendario para buena parte del comercio mundial de maíz.
Fuentes: Bolsa de Comercio de Rosario, Bichos de Campo, SovEcon, USDA (oficina Kiev), Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.






