El director ejecutivo de la ANPyN habló cuando la licitación de la Vía Navegable Troncal atraviesa la evaluación del sobre 1 y crecen las señales de que, aunque todavía no haya confirmación oficial, la competencia podría quedar acotada a Jan De Nul y DEME, las dos dragadoras belgas que siguen bajo análisis favorable.
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La entrevista que Iñaki Arreseygor concedió a LA NACION el 23 de marzo de 2026 debe leerse en un momento muy preciso del proceso. La apertura de sobres fue el 27 de febrero, con tres ofertas presentadas por Jan De Nul NV, DEME y DTA Engenharia, pero la licitación de la Hidrovía todavía no tiene adjudicatario y sigue centrada en la revisión del sobre 1, correspondiente a antecedentes legales, económicos y requisitos técnicos mínimos.
En ese contexto, el titular de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación salió a defender públicamente el diseño del proceso y a responder una de las críticas más repetidas por distintos sectores: la sospecha de que algunos requisitos del pliego podrían favorecer a una empresa determinada. Su respuesta fue directa: “De ninguna manera lo que hay es restrictivo al punto de poder hablar de direccionamiento”. Y agregó que sería injusto no exigir experiencia en tramos largos cuando se trata de una vía navegable de unos 1300 kilómetros.

Arreseygor buscó correr el debate desde los antecedentes hacia el plan de trabajo
Uno de los puntos más relevantes de la entrevista es que Arreseygor intentó reordenar la discusión sobre la licitación de la Hidrovía. Según explicó, la definición no pasará centralmente por los cuestionamientos alrededor de ciertos antecedentes, sino por la calidad técnica de la propuesta operativa de cada competidor. “La licitación se va a decidir por el plan de trabajo”, afirmó. Y precisó que “un 80% o un 90% del requerimiento del sobre dos está compuesto por esta propuesta”.
Ese planteo busca reforzar una idea política y técnica al mismo tiempo: que la compulsa no se definirá por una condición aislada, sino por la capacidad real de garantizar dragado, señalización, respuesta frente a bajantes extraordinarias, disposición de sedimentos y disponibilidad efectiva de equipos.
En palabras del propio funcionario, allí entra en juego “cómo se va a hacer el trabajo, dónde se va a volcar el sedimento, cómo se van a ejecutar las obras si hay una bajante extraordinaria, qué equipos se van a traer”.
La discusión sobre las dragas propias y el riesgo empresario
Arreseygor también defendió uno de los requisitos más discutidos del pliego: la exigencia de contar con equipos propios. Lo hizo desde una lógica de resguardo operativo del Estado frente a una infraestructura crítica. “Estamos hablando de la infraestructura más crítica que tiene el país y parte de la región. Al río hay que dragarlo todos los días o no salen los barcos”, sostuvo.
Su argumento fue que, al tratarse de una concesión a riesgo empresario y sin aval estatal, el Estado no puede quedar expuesto a que el adjudicatario dependa de dragas alquiladas que después no estén disponibles.
En esa línea, remarcó además que el mercado mundial del dragado profundo está fuertemente concentrado: “La cantidad de dragas es limitada en el mundo; los dueños son pocos”. Esa definición refuerza la idea de que la licitación de la Hidrovía se desarrolla en un mercado de pocos jugadores, donde la disponibilidad real de equipos pesa tanto como la propuesta económica.
Aunque no hay confirmación oficial, la competencia podría quedar reducida a dos oferentes
La entrevista se publicó cuando ya circulaban versiones firmes sobre la situación de DTA Engenharia. Un informe técnico interno de la ANPyN, revelado el 6 de marzo, recomendó no admitir su oferta por incumplimientos vinculados a la garantía de mantenimiento de oferta. Ese mismo documento señaló que, mientras Jan De Nul y DEME habrían cumplido los requisitos exigidos, la firma brasileña no habría entregado en tiempo y forma una condición considerada esencial por el pliego.
Por eso, la formulación más precisa hoy es esta: si la Comisión Evaluadora convalida el criterio del informe interno, la licitación de la Hidrovía podría quedar reducida a dos oferentes, Jan De Nul y DEME, ambas compañías belgas.
Un contrato largo, una obra estratégica y un mensaje político
Otro eje de la entrevista fue la defensa del plazo contractual. Arreseygor sostuvo que la extensión prevista responde al volumen de inversiones exigidas y a la necesidad de no trasladar un costo excesivo a la tarifa. Según dijo, los informes de Naciones Unidas indican que una obra de esta magnitud no recupera la inversión en plazos más cortos.
También vinculó el nuevo esquema con una mejora operativa concreta: “Hoy estás sacando los barcos con un 70% de la carga, aproximadamente. Van a poder salir con la carga completa”.
En paralelo, justificó otras decisiones sensibles del pliego, como no dividir la operación en tramos para evitar riesgos de cartelización y excluir a una empresa china no por cuestiones técnicas, sino por la decisión de no ceder a otro Estado el control de un recurso estratégico de Argentina.
Más allá de las definiciones de Arreseygor, el dato central es que la licitación de la Hidrovía entró en una etapa donde la discusión ya no gira solamente en torno a quiénes se presentaron, sino alrededor de qué ofertas quedarán formalmente admitidas para avanzar a la evaluación técnica y económica. Esa transición quedó reflejada también en la comunicación oficial del Gobierno del 18 de marzo, que ubicó el proceso todavía en análisis del sobre 1, mientras avanzaba en paralelo la conformación del Consejo de Control de la VNT.






