El proyecto MARA Catamarca, la sociedad entre Glencore y Pan American Silver que busca poner en marcha el yacimiento de cobre y oro Agua Rica, avanza con un plan que no requiere construir infraestructura desde cero: reutilizar la que dejó Minera Alumbrera cuando paró su producción en 2018, después de dos décadas de actividad.

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El proyecto incluye un mineraloducto de 317 kilómetros hasta una planta de filtrado en Tucumán y, desde ahí, un tramo ferroviario de unos 800 kilómetros hasta una terminal propia sobre el Paraná, en San Lorenzo, Santa Fe, con capacidad para operar buques de hasta 60.000 toneladas. Ese muelle lleva ocho años sin mover un barco.

La Cámara Minera de Catamarca puso esta semana el foco en otro cuello de botella del mismo proceso: la provincia tiene un déficit de entre 30% y 40% de ingenieros, según señaló su presidente, Abás Tanús Mafud, y esa brecha podría ampliarse si los nuevos proyectos avanzan sin una preparación previa de profesionales y proveedores locales.

El planteo alcanza tanto al litio que ya opera en la provincia —Fénix y Tres Quebradas, con Sal de Vida y Sal de Oro por arrancar una nueva etapa— como al retorno de los metalíferos, con el cobre como principal apuesta.

MARA Catamarca: la lógica de reutilizar la traza a Santa Fe

Ahí es donde el caso Catamarca se separa del otro gran proyecto cuprífero que compite por infraestructura en la región: Vicuña, en San Juan. Esa provincia todavía está definiendo el corredor logístico para una producción que arrancaría recién en 2031 —evalúa una zona franca minera, la reconstrucción del tramo ferroviario Bardón-Jáchal y sigue sin resolver si exportará por el Pacífico o por los puertos del Gran Rosario.

MARA parte de otro punto: según el gerente general del proyecto, Nicolás Bareta, y ratificado por la sociedad estatal CAMYEN, la lógica de integrar Agua Rica con Alumbrera es evitar duplicar exactamente esa infraestructura —dos mineraloductos, dos plantas de filtro, dos flotas de camiones— porque cada tramo de esa cadena tarda años en planificarse y construirse. Con esa base, la pregunta que deja abierta la Cámara Minera de Catamarca es quién va a operar esa reactivación.

Escenarios posibles

Es una posibilidad, no un dato confirmado, que el tramo ferroviario y portuario vuelva a manos de la misma concesionaria que lo operó hasta 2018 con personal y contratos ya rodados. También es una posibilidad que el déficit de proveedores que señala Mafud alcance justamente a esos eslabones —maquinistas, cuadrillas de mantenimiento de vía, operación del muelle— y que terminen cubriéndolos empresas de otras provincias. Esto ya ocurre con buena parte del transporte especializado que hoy sirve al NOA minero. MARA, por su parte, todavía está en etapa de estudio de factibilidad y de impacto ambiental, sin fecha de inicio de obra confirmada, así que la reactivación efectiva de la traza y del puerto sigue siendo una proyección de la compañía, no un hecho consumado.

Lo que sí es un dato firme es la escala del proyecto: según las proyecciones de la empresa, Agua Rica podría exportar en promedio más de 200.000 toneladas anuales de cobre en concentrado durante sus primeros diez años de operación, un volumen que —si se confirma la reutilización de la traza a Santa Fe— volvería a poner a Puerto Alumbrera entre las terminales relevantes del complejo Rosario-San Lorenzo, después de ocho años fuera de operación.

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