El dragado del Puerto de Bahía Blanca es la carta de presentación con la que el Consorcio de Gestión (CGPBB) llega este 1° de septiembre a su 33° aniversario: una licitación todavía abierta, de hasta 120 millones de dólares, que busca llevar el canal de acceso a un calado mayor y sostener el ritmo de un puerto que en los últimos años pasó de ser un exportador de granos a convertirse, cada vez más, en un nodo energético.

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La licitación que define el dragado del Puerto de Bahía Blanca

La Licitación Pública N°06-CGPBB/2026, lanzada en mayo, reúne dos obras con objetivos distintos. La primera es el dragado de mantenimiento del canal principal de acceso al sistema portuario, que también alcanza los sitios y zonas de maniobra de Ingeniero White, Galván y Rosales, además del acceso a la Base Naval Puerto Belgrano.

La segunda, más costosa y compleja, apunta a profundizar ese mismo canal: demandará entre 100 y 120 millones de dólares y entre 9 y 12 meses de ejecución, aunque su definición final todavía depende de estudios técnicos sobre el lecho marino que el Consorcio espera cerrar durante este año. Cinco empresas de dragado —las neerlandesas Van Oord y Boskalis, las belgas DEME y Jan De Nul, y la argentina Crux Marine— ya manifestaron interés en participar.

33 años de historia, de puerto autónomo a nodo energético

Esa obra es, en los hechos, la carta de presentación del aniversario número 33 del ente. El CGPBB nació el 1° de septiembre de 1993 por la Ley provincial 11.414, que dio cumplimiento al artículo 12 de la Ley de Actividades Portuarias 24.093 y convirtió a Bahía Blanca en el primer puerto autónomo del país, con un esquema de gestión público-privada que combina al Estado provincial, el municipio, trabajadores, usuarios y empresas del sector. Tres décadas después, ese modelo es el que hoy administra un complejo que en 2025 movió casi 13 millones de toneladas, un 22% más que el año anterior.

El crecimiento no es solo de volumen: es de composición. El puerto que durante años se definió por sus terminales graneleras —ADM, Cargill, Dreyfus, Terminal Bahía Blanca, Moreno— convive hoy con una demanda creciente de infraestructura para hidrocarburos y GNL, de la mano de la producción de Vaca Muerta que necesita salida al mundo.

La profundización del canal, primer paso formal del Plan Quinquenal 2025-2029 que el Consorcio se fijó como hoja de ruta, responde directamente a esa presión: buques de mayor porte, con mayor calado requerido, para sostener exportaciones que ya no son solo agrícolas.

Es un desafío distinto al que enfrentó el CGPBB en sus primeras décadas, cuando la discusión pasaba por consolidarse frente a Rosario y el resto del sistema portuario bonaerense. Hoy la competencia no es solo por captar carga: es por tener la infraestructura física —canales, muelles, dragado— a la altura de una demanda energética que crece más rápido que las obras que la sostienen. La licitación en curso es, en ese sentido, la respuesta más concreta que el Consorcio pudo dar en su propio aniversario: no un balance retrospectivo, sino una apuesta de inversión hacia lo que viene.

El próximo desafío del Consorcio

El presidente del CGPBB, Santiago Mandolesi Burgos, conduce el ente en esta etapa de transición, en la que la agenda combina la ejecución de obras de infraestructura con la necesidad de ordenar la convivencia entre el tráfico agroexportador tradicional y el creciente movimiento energético. Con la licitación de dragado como primer test del Plan Quinquenal, el aniversario número 33 encuentra al puerto menos en modo celebración institucional y más en modo definición de su propio futuro.

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