La maniobra de OTAMERICA para completar los brazos de carga ejecutada sin incidentes el sábado, deja a la terminal a tres meses de sumar una posición que elevaría en un 50% su capacidad de despacho. El calendario apunta a diciembre, con la exportación de crudo de Vaca Muerta como telón de fondo.
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OTAMERICA completó el sábado el montaje de los dos brazos de carga que integrarán la tercera posición operativa del nuevo muelle en Puerto Rosales, según informó la compañía. La maniobra —izaje y posicionamiento de dos estructuras de 27 metros de altura y 38 toneladas cada una— se concretó según lo previsto y sin incidentes, resultado de un trabajo conjunto entre los equipos de la empresa, sus contratistas y especialistas técnicos.
El hito llega apenas dos semanas después de que los equipos, fabricados en los Países Bajos por la firma KANON, ingresaran al país por el Puerto de Zárate y fueran trasladados por camión hasta Punta Alta. Desde ahí, los brazos completaron el tramo final por agua, sobre pontones, hasta la plataforma de la terminal.
¿Por qué importan estos dos brazos?
Un brazo de carga es el equipo que conecta físicamente las cañerías de la terminal con el tanque de un buque para transferir petróleo durante la carga. Sin él, no hay operación posible en esa posición del muelle, por más que el resto de la infraestructura esté lista. Por eso su instalación —y no la obra civil que la precede— suele marcar el verdadero final de una ampliación portuaria.
En Puerto Rosales, esa lógica tiene un correlato concreto: la terminal opera hoy entre 23 y 24 buques por mes en sus dos posiciones existentes. Con la tercera en funcionamiento, esa cifra podría escalar a unas 36 operaciones mensuales, un salto cercano al 50% que acompañaría el ritmo sostenido de la producción de Vaca Muerta.
Los brazos recién montados no son piezas menores: cada uno tiene una capacidad de transferencia de hasta 4.000 metros cúbicos por hora, la misma prestación que las unidades ya operativas en el muelle.
Una obra contra reloj
El montaje estuvo a cargo de la UTE integrada por Dyopsa, Trevi y Concret-Nor, con supervisión de AESA y la asistencia de un técnico especialista de KANON durante las maniobras de izaje. La obra civil de la tercera posición está prácticamente terminada, y en los próximos meses se completará el montaje de cañerías, sistemas de amarre y pasarelas hidráulicas. OTAMERICA fijó fines de diciembre como objetivo para habilitar la nueva posición.
Una vez terminada, la estructura del muelle pasará de una configuración en «L» a una en «T», y quedará preparada para operar buques de mayor porte: desde Panamax hasta Suezmax, la misma escala que ya manejan las dos posiciones actuales.
Datos del muelle
Los números del muelle existente dan la medida de lo que se está ampliando:
- Longitud del muelle: cerca de 2.000 metros, con dos posiciones operativas desde junio de 2025.
- Capacidad de almacenamiento: 780.000 metros cúbicos en la playa de tanques asociada.
- Volumen despachado: más de 8,1 millones de metros cúbicos de crudo desde la puesta en marcha del nuevo muelle hasta la fecha, entre exportación y cabotaje.
- Inversión de la primera etapa: unos 600 millones de dólares, según había informado la compañía al inaugurar Rosa Negra en 2025.
El contexto: Vaca Muerta no da tregua
La ampliación de Puerto Rosales no ocurre en el vacío. La terminal se consolidó durante 2026 como uno de los principales puntos de salida marítima del shale oil neuquino hacia refinerías de Estados Unidos, Europa, África y Asia, en paralelo al crecimiento de otros proyectos de evacuación como la ampliación del sistema de oleoductos de Oldelval y el megaproyecto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur), que apunta a cargar buques VLCC de mayor porte en Punta Colorada, Río Negro.
Esa competencia por capacidad de evacuación explica por qué cada avance en Rosa Negra se sigue de cerca en el sector: la brecha entre lo que produce Vaca Muerta y lo que el sistema portuario puede despachar sigue siendo, por ahora, la variable que marca el ritmo de todos estos proyectos.







