La audiencia pública de Argentina LNG, el 16 de noviembre, pone sobre la mesa el muelle previsto para conectar dos buques de licuefacción con tierra. Diez días después, YPF, Eni y XRG prevén firmar la decisión final de inversión (FID).

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Sierra Grande será sede, el 16 de noviembre, del debate público sobre los estudios ambientales del proyecto. El 26, YPF, Eni y XRG prevén firmar la decisión final de inversión (FID). En febrero, según anticipó Horacio Marín, presidente y CEO de la petrolera, arrancan las obras, con el puerto entre ellas.

La provincia de Río Negro reunirá a la comunidad desde las 8, en el gimnasio Vuta Mahuida, para evaluar cuatro estudios de impacto ambiental, uno por cada gran pieza del proyecto: la traza del gasoducto, los buques de licuefacción (FLNG), el poliducto y el complejo industrial en tierra. El trámite lo conduce la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático provincial.

Las cuatro piezas dibujan la cadena entera. El gas sale de Vaca Muerta, se acondiciona en Neuquén, recorre unos 527 kilómetros hasta la costa rionegrina y ahí se enfría hasta volverse líquido para embarcarlo.

Cinco kilómetros mar adentro

El plan prevé fondear los dos buques en el Golfo San Matías, a unos cinco kilómetros de la costa. Cada uno es una planta flotante que convierte el gas en líquido, y entre ambos aportarían una capacidad inicial de 12 millones de toneladas anuales de GNL, con margen para llegar a 18 millones. Para unirlos con tierra, el diseño suma dos gasoductos submarinos y un muelle de tipo trestle, una estructura que se extiende desde la costa sobre el agua.

La elección del lugar tuvo su propia discusión. Marín explicó, en una entrevista radial, que Bahía Blanca tiene un puerto consolidado y de muy buena operación, pero habría exigido rellenar unas 300 hectáreas, algo que en Sierra Grande no hacía falta. A eso sumó la ventaja de una traza más corta desde Vaca Muerta.

Febrero, con una firma en el medio

En la AOG Patagonia, Marín aseguró que los 28 contratos de la cadena están terminados y se firmarán el 26 de noviembre. “A partir de febrero empezamos todas las obras”, dijo, con cuatro años por delante para completarlas. En su enumeración figuran el puerto, los buques, los pozos, la planta de separación, los ductos y una planta de 170 hectáreas que comparó con una refinería de gran porte.

Sobre la fecha no dejó margen: si la firma no ocurre, afirmó, será por un imprevisto y no porque el anuncio fuera una promesa vacía. Ya había advertido que, una vez firmada la FID, “después de ahí no hay vuelta atrás”.

Lo que todavía no está cerrado

Antes de esa firma quedan frentes abiertos: YPF, Eni y XRG postergaron la subasta de caños, estimada en unos USD 2.000 millones, porque el análisis técnico de las ofertas llevó más tiempo del previsto.

En materia de financiamiento, el Eximbank de Estados Unidos presentó en septiembre una propuesta de crédito de hasta USD 6.000 millones, y el proyecto aguarda el visto bueno del comité evaluador del RIGI. La primera fase demanda USD 15.500 millones. Además, la FID no destraba el dinero de un día para el otro: se prevé que los contratos definitivos y los desembolsos por etapa lleguen a lo largo de 2027.

Marín presentó el proyecto en París como el paso para que el país se convierta en “un proveedor confiable de energía para el mundo”. Antes de que esa promesa se vuelva exportación, Sierra Grande tiene su propia fecha: el 16 de noviembre, con el muelle sobre la mesa.

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