YPF, Eni y XRG solicitaron formalmente la adhesión de Argentina LNG al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El proyecto, de USD 51.000 millones, es la mayor inversión privada de la historia argentina. Llevará dos nuevas unidades flotantes de licuefacción al Golfo San Matías. Así, confirma a la costa rionegrina como un segundo polo exportador de GNL, junto al que ya construye Southern Energy en la misma bahía.

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Una segunda fase que multiplica la escala

El proyecto Argentina LNG no llega solo al Golfo San Matías. Desde julio, la zona recibe además el desarrollo de Southern Energy (SESA). El consorcio reúne a Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. Su primera unidad flotante, el Hilli Episeyo, viaja hacia Singapur para modernizarse antes de llegar a Río Negro a mediados de 2027. Esa primera fase suma el Hilli Episeyo y una segunda unidad, el MK II. Juntas alcanzarán una capacidad cercana a los 6 millones de toneladas anuales (MTPA) de GNL.

Argentina LNG, en cambio, es la fase de mayor escala del mismo corredor exportador. El proyecto de YPF, Eni y XRG contempla dos unidades flotantes de licuefacción nuevas, de 6 MTPA cada una. Juntas sumarán una capacidad inicial de 12 MTPA, ampliable a 18 MTPA con un tercer buque. La puesta en operación de ambas unidades está prevista para 2031, cuatro años después del arranque de la fase Southern Energy.

La cadena logística detrás del anuncio

El comunicado oficial de YPF detalla la cadena de valor del proyecto. Incluye producción de gas rico en Neuquén, infraestructura de transporte, plantas de procesamiento y trenes de fraccionamiento de líquidos. Se suman las dos unidades FLNG que operarán frente a la costa de Río Negro.

Para sostener ese esquema, la compañía trabaja en un gasoducto exclusivo de unos 600 kilómetros entre Vaca Muerta y la costa rionegrina. Ese ducto garantizará el abastecimiento continuo a las plantas flotantes, sin depender del sistema de transporte actual.

Esa infraestructura terrestre y submarina se combina con una arquitectura marítima pensada para operar metaneros en aguas profundas del Atlántico Sur. Incluye sistemas de amarre y compresión frente a la costa. El Golfo San Matías pasa a concentrar, en simultáneo, dos desarrollos FLNG de distinta escala y cronograma. Esto exige coordinar obras portuarias, dragado y servicios de apoyo marítimo para dos operaciones que convivirán en la misma bahía hacia el próximo lustro.

Inversión, financiamiento y el rol del RIGI

Del total de USD 51.000 millones proyectados para toda la vida del proyecto, unos USD 29.000 millones se desembolsarán hasta 2031. Ese año está previsto para la puesta en marcha de ambas unidades FLNG. De ese monto, cerca de USD 24.000 millones se destinarán a infraestructura estratégica: complejos industriales, ductos, instalaciones portuarias y las dos unidades de licuefacción. Otros USD 5.000 millones se aplicarán al desarrollo del upstream.

Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, valoró la adhesión al RIGI. La calificó como «un paso fundamental para avanzar con un proyecto que abrirá una nueva etapa para la Argentina como exportador global de energía«.

El régimen ofrece un marco de estabilidad jurídica, fiscal, aduanera y cambiaria de largo plazo. La compañía considera esa condición indispensable para acceder a financiamiento internacional bajo un esquema de Project Finance. Ese financiamiento estará respaldado por contratos de exportación de largo plazo con compradores de calificación investment grade.

Empleo y proveedores en la región

La etapa de construcción, prevista entre 2026 y 2030, generará unos 20.000 puestos de trabajo anuales. Sumará empleos directos, indirectos e inducidos, con picos de hasta 40.000 trabajadores durante el tercer año del proyecto. Una vez en operación, Argentina LNG sostendrá unos 8.000 puestos de trabajo anuales durante toda su vida útil. Se distribuirán entre Neuquén, Río Negro y el resto de la cadena de valor energética.

YPF estima además una contratación de proveedores nacionales por USD 15.000 millones en bienes y servicios. Ese capítulo impacta directamente sobre la demanda de infraestructura, transporte y servicios portuarios en la Patagonia. Con exportaciones proyectadas cercanas a los USD 10.000 millones anuales durante dos décadas, el Golfo San Matías se consolida como nodo clave del comercio exterior. Se perfila como uno de los ejes logísticos energéticos más relevantes de la Argentina en la próxima década.

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