La energética estatal alemana SEFE (Securing Energy for Europe) ya tiene asegurado el GNL de Vaca Muerta hacia Alemania antes de que el canciller Johann Wadephul pisara Buenos Aires: firmó con el consorcio Southern Energy la compra de 2 millones de toneladas anuales durante ocho años, más del 80% de la capacidad del buque licuefactor Hilli Episeyo.
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La visita oficial del ministro federal de Asuntos Exteriores de Alemania a la Argentina, el 1° de julio, funcionó como la confirmación política de un vínculo energético que ya estaba en marcha.
El disparador: una gira con escala en Buenos Aires
Durante su paso por la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana (AHK), Wadephul destacó explícitamente ese contrato de gas natural licuado junto con la cooperación en minerales críticos, como los dos ejes centrales de la relación bilateral.
La escala porteña de Wadephul formó parte de una gira que incluyó previamente Estados Unidos y Paraguay, y que continuó luego en Brasil.
En el Palacio San Martín firmó con el canciller argentino, Pablo Quirno, un memorando de entendimiento centrado en minería y recursos minerales críticos.
Pero ministro alemán eligió abrir su discurso en la AHK con otro dato: la operación de GNL entre SEFE y Southern Energy ya estaba cerrada, y con ella Alemania se convertía en el primer cliente europeo de largo plazo del gas de Vaca Muerta. Esa mención sitúa al gas, no a la minería, como la pieza más consolidada de la relación energética bilateral.
GNL hacia Alemania: la infraestructura detrás del contrato
El gas que recibirá SEFE saldrá del Golfo San Matías, en Río Negro, donde Southern Energy —integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG— instala dos plantas flotantes de licuefacción. El proyecto en Fuerte Argentino superó ya el 60% de ejecución, según el cronograma de obras difundido a fines de junio.
El primer buque, el Hilli Episeyo, cierra su contrato actual en Camerún, pasará por Singapur para su acondicionamiento y luego navegará hacia la Argentina en un tránsito de casi un año.
La llegada del Hilli Episeyo y puesta en marcha técnica están previstas para el último cuatrimestre de 2027, con una capacidad inicial de 2,45 millones de toneladas anuales.
El segundo buque, el MK II, se sumará a fines de 2028 y elevará la capacidad conjunta a unas 6 millones de toneladas por año.
El transporte terrestre del gas ya tiene marco regulatorio propio. El gasoducto San Matías, de unos 480 kilómetros y 36 pulgadas de diámetro, unirá el predio Cabecera Tratayén, en Neuquén, con la costa rionegrina. Su construcción comenzó el 30 de junio, tras la adhesión al RIGI formalizada por el Ministerio de Economía, y prevé una inversión de 1.300 millones de dólares y una capacidad de transporte de 27 millones de metros cúbicos diarios.
El esquema completo de Southern Energy —licuefacción más transporte— habilitaría exportaciones por unos 2.500 millones de dólares anuales una vez en plena operación, según estimaciones oficiales, con una inversión total que superaría los 15.000 millones de dólares a lo largo de los veinte años de vida útil del proyecto.
La minería, la segunda pata de la cooperación
El memorando firmado en el Palacio San Martín entre el Ministerio Federal de Economía y Energía de Alemania y la Secretaría de Minería argentina apunta a litio, cobre y otros minerales críticos, en línea con la estrategia alemana de diversificar proveedores fuera de China. Es un frente de cooperación real, aunque todavía sin la traducción concreta en contratos y obra en curso que ya exhibe el gas.
La combinación de ambos frentes —gas ya contratado y minería en fase de acuerdo marco— explica por qué Wadephul definió a la Argentina como un socio confiable en momentos en que Alemania busca asegurar cadenas de suministro alternativas frente a un escenario internacional más fragmentado.
El Golfo San Matías concentra hoy la mayor densidad de proyectos de GNL offshore del país, con SESA en etapa avanzada y el proyecto Argentina LNG, de YPF, Eni y XRG, avanzando en ingeniería básica en la misma bahía. Para el mercado alemán, el contrato con SEFE no es un hecho aislado: es la primera operación comercial concreta de un corredor que la política bilateral, ahora, respalda de manera explícita.






