La 12ª edición de Navegistic, realizada del 7 al 9 de octubre en Asunción, reunió a expositores y visitantes de múltiples países de la logística, la industria, la energía y los seguros. Con una agenda técnica centrada en eficiencia operativa, descarbonización y digitalización, la feria fue un ámbito de trabajo efectivo: reuniones, demostraciones y acuerdos.
Redacción Globalports
En ese marco, la presencia argentina reunió a actores industriales y de servicios con propuestas concretas para flotas y puertos: Astillero Tandanor, y empresas parte de la Asociación Bonaerense de la Industria Naval, SPI Astilleros, Rousseaux, Vilcomar, INA Ingeniería, entre otros.
ABIN llevó la voz colectiva de la industria bonaerense. Su participación articuló a astilleros, talleres y proveedores que sostienen capacidad instalada, empleos calificados y desarrollo tecnológico.
En el pabellón argentino, su presencia apuntó a mostrar soluciones listas para integrarse a cadenas regionales y globales: construcción en serie, mantenimiento certificado, ingeniería aplicada, gestión ambiental y servicios de soporte para la operación diaria.
La agenda de reuniones con referentes de la industria y puertos reflejó dio cuenta de los grandes aportes que la industria naval bonaerense puede aportar no sólo en la Argentina sino también en la región.
SPI Astilleros reforzó esa lectura con una propuesta centrada en productividad y escala. Desde su planta de Campana —diseñada para series de barcazas— la empresa expuso planes de inversión para incorporar nuevas tecnologías y sostener ritmos de producción que respondan a la demanda de unidades portacontenedores, graneleras y tanque.
Con experiencia exportadora y un esquema de abastecimiento maduro, posicionó a la Argentina como proveedor confiable en un mercado que exige tiempos de entrega precisos y trazabilidad técnica.


Tandanor, por su parte, mostró el alcance de un complejo industrial con músculo para construcción y reparación. La combinación de infraestructura —muelles, gradas, Syncrolift y talleres— con procedimientos de control de calidad y certificaciones de clase le permite abordar proyectos de gran porte, desde barcazas cerealeras o mineraleras hasta embarcaciones en aluminio para servicios y medición.
Su diferencial no es solo la capacidad técnica; es la posibilidad de integrar ingeniería, fabricación y conversión con ventanas de parada ajustadas a las necesidades operativas de los clientes.
Rousseaux llevó a la feria una agenda transversal: gestión ambiental, eficiencia energética y mitigación de riesgos. Su propuesta —orientada a diagnósticos, planes de mejora y cumplimiento— se alinea con las exigencias de cargadores, armadores y aseguradoras en materia de desempeño ambiental y seguridad operativa. La sostenibilidad, lejos de ser un apartado, se integró en Navegistic a las decisiones de diseño, operación y financiamiento de flotas y proyectos.
El balance que deja Navegistic 2025 para las empresas argentinas no se limita a la visibilidad. La feria ofreció una mesa de trabajo global donde confluyeron demanda de flota, estándares técnicos y objetivos de sostenibilidad.
En esa intersección, Crux Marine, Astillero Tandanor, y empresas parte de la Asociación Bonaerense de la Industria Naval, SPI Astilleros, Rousseaux, Vilcomar, INA Ingeniería, etc. Mostraron que la oferta argentina combina industria, ingeniería y servicios con capacidad de integración internacional.
Más que una vidriera, fue un escenario para consolidar alianzas y acelerar proyectos que —desde Sudamérica hacia el mundo— empujan una logística más eficiente, segura y competitiva.






