El Astillero De Angelis botó el Kim G, un pesquero costero que operará desde Rawson. En la maniobra trabajaron en equipo tres asociados de ABIN, que presentan la obra como muestra de integración de la cadena naval nacional.

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La botadura del pesquero Kim G, construido por el Astillero De Angelis para la armadora Twelling S.A., se concretó con una maniobra en la que participaron tres empresas de la industria naval argentina.

El buque, de construcción nacional, tiene previsto operar desde el puerto de Rawson, en Chubut. La Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN), difundió la puesta a flote en LinkedIn y la definió como un día de “enorme orgullo”.

Más allá del casco que toca el agua por primera vez, el dato que la entidad destaca es cómo se hizo: un astillero, un especialista en sistemas eléctricos y una empresa con infraestructura de varada y elevación trabajando sobre una misma embarcación.

Trabajo en equipo

El Astillero De Angelis estuvo a cargo del diseño y la construcción estructural. Se trata de una pyme familiar de Mar del Plata con más de medio siglo en la industria naval, y el Kim G es su Construcción #8. Antes había botado, entre otros, el pesquero Nuevo Don Julio, en febrero de 2023.

Punto Técnico desarrolló los sistemas de energía y potencia, es decir, el conjunto que genera y distribuye la electricidad a bordo y alimenta los equipos de cubierta y de máquinas. En su comunicado, ABIN señala que su experiencia fue clave en esa parte del proyecto.

SPI Astilleros puso a disposición su sistema de elevación, el equipo que permitió bajar el casco al agua de manera controlada. Sin esa pieza, la botadura no podía hacerse.

Según ABIN, fueron “tres asociados” articulando capacidades junto a la armadora Twelling S.A. En el mismo texto, la asociación sostiene que la integración entre empresas fortalece a toda la cadena de valor.

Un costero pensado para el mar argentino

El Kim G integra la flota pesquera costera artesanal que desarrolla el astillero. Su estructura fue optimizada y está protegida con esquemas epoxi convencionales de alto desempeño, diseñados para soportar las condiciones del mar argentino y la exigencia de la operación diaria. El tratamiento de casco fue detallado por la empresa de pinturas marinas que participó de la obra.

Del astillero a Rawson

Con la botadura, la obra pasa de la etapa estructural a las pruebas y terminaciones previas a la entrega. Después, el buque empezará a trabajar desde Rawson, uno de los puertos con actividad pesquera de la costa chubutense.

ABIN planteó que cada embarcación que se bota expresa el trabajo de los trabajadores, el nivel técnico de los profesionales y el compromiso de las empresas del sector, y renovó su compromiso con la producción y el empleo en la industria naval nacional.

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