La concesión hidrovía río Paraguay, el proyecto de infraestructura fluvial más ambicioso de Brasil en la cuenca del Plata, avanza hacia su subasta con un nuevo cronograma: la licitación se realizará en el primer semestre de 2027. El gobierno brasileño postergó el plazo original —previsto para el segundo semestre de 2026— para garantizar acuerdos regulatorios con los países vecinos y superar la revisión del Tribunal Federal de Cuentas.
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El Ministerio de Puertos y Aeropuertos de Brasil actualizó el cronograma y proyecta realizar la licitación durante el primer semestre de 2027, postergando el calendario anterior que contemplaba avanzar en la segunda mitad de 2026.
El anuncio fue realizado por Otto Burlier, secretario nacional de Hidrovías y Navegación, durante el acto conmemorativo por los dos años de la Secretaría Nacional de Hidrovías y Navegación. El ministro Tomé Franca reconoció que se optó por un cronograma «más realista» debido a la necesidad de ampliar las consultas y negociaciones en torno al proyecto, aunque confirmó que el pliego de licitación se publicará antes de que termine 2026.
El tramo concesionado y las metas de carga
El proyecto comprende un tramo estratégico en el corazón de la producción granaria y minera brasileña. La licitación abarca 600 kilómetros desde Corumbá hasta la Foz del Río Apa, incluyendo el canal Tamengo, y prevé inversiones en infraestructura fluvial durante los primeros cinco años de la concesión.
Se trata de una concesión a 15 años, prorrogable, sin subsidio estatal. La inversión prevista apunta a garantizar un calado mínimo de 6,5 pies durante todo el año y de 10 pies en siete meses del año. Las proyecciones de demanda son el principal argumento para avanzar: el volumen de carga transportado pasaría de los 7,95 millones de toneladas registrados en 2023 a entre 25 y 30 millones de toneladas para 2030. Los municipios de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul ubicados próximos al río Paraguay cuentan con una ventaja logística significativa si canalizan sus exportaciones a través de la hidrovía.
El nudo diplomático: acuerdo trilateral antes de la subasta
La demora no responde únicamente a plazos administrativos. Brasil, Paraguay y Bolivia mantienen negociaciones para definir normas de gobernanza asociadas al proyecto. El gobierno brasileño espera alcanzar en junio un borrador de acuerdo con ambos países sobre el marco regulatorio de la concesión, con el objetivo de que los parlamentos de los tres países lo aprueben durante el segundo semestre del año. Recién entonces se retomarán los procedimientos ante el TCU.
El respaldo político de más alto nivel ya está presente. En marzo de 2026, los presidentes de Brasil y Bolivia reafirmaron que la Hidrovía Paraguay-Paraná constituye un eje estratégico para profundizar la integración regional y coincidieron en la importancia de garantizar la navegabilidad en condiciones de igualdad.
Paraguay: apoyo con condiciones
Desde Asunción, la postura es de respaldo cauteloso. Bernd Gunther, presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (CAFyM), sostuvo que las obras previstas son «muy importantes para la hidrovía» y remarcó la necesidad de garantizar su mantenimiento permanente en toda la vía.
Al mismo tiempo, CAFyM advirtió que cualquier concesión que involucre tramos compartidos entre países debe estructurarse mediante mecanismos multilaterales y no a través de decisiones unilaterales, citando como referencia el modelo de la Comisión Mixta Paraguayo-Argentina del Río Paraná (Comip).
La posición paraguaya tiene peso operativo concreto: bajo bandera paraguaya se mueve más del 90% de la carga intrazona entre Paraguay, Bolivia, Argentina, Brasil y Uruguay, en un corredor que supera los 30 millones de toneladas anuales.
El Pantanal, una variable que no puede ignorarse
La concesión enfrenta un condicionante ambiental de primer orden. Autoridades ambientales de Brasil confirmaron que no se permitirá un dragado amplio y permanente, con el objetivo de preservar el equilibrio del ecosistema del Pantanal. La decisión surgió de una disputa entre sectores productivos y organizaciones ambientalistas, y fija límites concretos sobre la ingeniería del proyecto.
Las consecuencias son directas para la logística: el sector minero de la región de Corumbá, que exporta hierro y manganeso por la hidrovía, enfrenta interrupciones en períodos de bajante porque sin un dragado más profundo y continuo, las barcazas no pueden operar con carga completa. De este modo, la hidrovía seguirá siendo vulnerable a las variaciones climáticas y a los ciclos de estiaje, incluso después de concesionada.
El dragado impacta directamente en las formas de vida que habitan el lecho del río, y la deposición del sedimento extraído puede modificar los ciclos de inundación de los humedales asociados al cauce principal. Este equilibrio entre navegabilidad y preservación del Pantanal —el mayor humedal tropical del planeta— será uno de los ejes centrales del pliego que Brasil publicará antes de fin de año.






