El Gobierno federal impulsa obras en la hidrovía de la Laguna Merín y el canal San Gonzalo, mientras ordena nuevas concesiones para accesos estratégicos como Santos e Itajaí. La agenda combina recuperación operativa, integración regional y contratos de largo plazo para sostener la navegabilidad.

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Brasil volvió a colocar a los dragados en un lugar central de su política logística. En el sur del país, el Gobierno federal avanza con obras para recuperar la navegabilidad en la hidrovía de la Laguna Merín y el canal San Gonzalo. Al mismo tiempo, estructura concesiones para canales de acceso portuarios estratégicos como Santos e Itajaí. El movimiento muestra una decisión de combinar respuestas operativas inmediatas con esquemas de gestión de más largo plazo.

Dragados en la Laguna Merín y el canal San Gonzalo

Uno de los proyectos más relevantes es el de la Hidrovia da Lagoa Mirim, vinculada al canal de São Gonçalo, en Rio Grande do Sul. El Ministerio de Puertos y Aeropuertos informó el 1 de abril de 2026 la apertura de propuestas para la licitación del dragado de la Laguna Merín, con una inversión estimada en R$ 52,7 millones. La iniciativa incluye proyectos ejecutivos, dragado y señalización náutica para mejorar la navegabilidad y la seguridad operativa del sistema.

El proyecto forma parte de una estrategia más amplia. En diciembre de 2025, el Gobierno federal ya había anunciado licitaciones para modernizar la hidrovía y enfrentar un problema histórico de sedimentación. Según la información oficial, las intervenciones comprenden la Laguna Merín, el canal de São Gonçalo, el canal do Sangradouro y el acceso al puerto de Santa Vitória do Palmar. En esa lógica, Brasil busca fortalecer un corredor con impacto logístico y potencial de integración con Uruguay.

La relevancia del sistema no es menor. La ANTAQ identifica a la profundidad del canal navegable de la Laguna Merín como una de las restricciones del corredor y presenta el dragado como una condición necesaria para expandir la navegación comercial. Esa mirada ubica a la obra no sólo como una mejora local, sino como parte de una política para ampliar alternativas de transporte y reforzar la competitividad regional.

Reconstrucción logística tras las inundaciones

La agenda de dragados también se apoya en el contexto de reconstrucción del sur de Brasil. Documentación oficial del DNIT incorporó en 2024 acciones para restablecer la navegabilidad del sistema hidroviario de Rio Grande do Sul tras la calamidad pública causada por las inundaciones. En ese marco, la remoción de sedimentos y la recuperación de condiciones de navegación aparecen como una respuesta directa a los efectos logísticos que dejaron los eventos extremos.

Itajaí retoma el dragado de mantenimiento

En el frente portuario, uno de los avances más concretos se dio en Itajaí. El Ministerio de Puertos y Aeropuertos informó que el dragado de mantenimiento del canal de acceso fue retomado el 4 de abril de 2026, mediante un contrato de R$ 63,8 millones por 12 meses, con posibilidad de extensión. El objetivo es sostener las profundidades operativas, reducir restricciones y dar continuidad a las operaciones en un puerto clave del sur brasileño.

La reactivación de este servicio confirma que Brasil no está tratando el dragado únicamente como una obra extraordinaria. En puertos como Itajaí, el mantenimiento del canal de acceso aparece como una condición permanente para garantizar regularidad operativa y previsibilidad logística.

Santos y la apuesta por concesiones de largo plazo

El caso de Santos refleja una escala aún mayor. En marzo de 2026, el Ministerio abrió la consulta pública sobre la concesión del canal de acceso al principal puerto brasileño. Más tarde, la ANTAQ prorrogó hasta el 1 de julio de 2026 el plazo para recibir contribuciones, señal de que el proyecto sigue en marcha dentro de una etapa de discusión técnica y regulatoria.

Además, en la presentación oficial del balance 2025 y agenda 2026, el Ministerio de Puertos y Aeropuertos incluyó entre sus proyectos del año el canal de acceso de Santos, el de Itajaí y la concesión del sistema acuaviario integrado de los puertos del sur y la Lagoa Mirim, dentro de un paquete de 18 leilões previstos para 2026. Esa enumeración muestra que el dragado y la gestión de accesos forman parte de una agenda estructural y no de decisiones aisladas.

Una estrategia logística en dos planos

Lo que deja ver esta secuencia es una estrategia en dos planos. Por un lado, Brasil acelera dragados y contratos de mantenimiento para responder a urgencias de navegabilidad, sedimentación y continuidad operativa. Por otro, impulsa concesiones para ordenar la gestión futura de canales de acceso críticos y asegurar inversiones con horizonte de largo plazo. Esa combinación puede darle más previsibilidad al sistema portuario e hidroviario brasileño.

Para la región, el dato merece atención. La activación de la Laguna Merín y del canal San Gonzalo vuelve a poner sobre la mesa la integración logística con Uruguay, mientras las iniciativas sobre Santos e Itajaí muestran que Brasil busca blindar la competitividad de sus accesos marítimos. En un escenario en el que la navegabilidad condiciona costos, tiempos y confiabilidad, el dragado aparece una vez más como una pieza decisiva de la política portuaria.

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