Por primera vez en Sudamérica, un conjunto de barcazas fluviales fue cargado transversalmente y apilado sobre un buque de transporte pesado para ser trasladado por mar hacia la Hidrovía Paraguay–Paraná.
Redacción GlobalPorts
La operación, realizada en la Terminal Atem Tapanã de Belém, introduce una modalidad logística inédita en la región: el embarque de barcazas mediante izamiento en tándem y estiba cruzada, una técnica que reduce los tiempos y costos de traslado entre astilleros y puertos fluviales.
La maniobra consistió en montar 16 barcazas de 380 toneladas cada una sobre el buque AAL Hamburg, especialmente contratado para esta tarea. Cada unidad fue elevada mediante grúas sincronizadas y asegurada de manera transversal, en lugar de longitudinal, lo que permite un uso más eficiente del espacio y una distribución más estable del peso.
Las embarcaciones fueron construidas por Estaleiro Rio Maguari (Belém) y Estaleiro Juruá (Manaus) y tienen como destino el puerto de Nueva Palmira, en Uruguay, donde se integrarán a la flota fluvial de LHG Logística. Este envío representa el primer tramo de un programa que prevé la entrega de unas 400 barcazas destinadas al transporte de cargas sobre la Hidrovía Paraguay–Paraná.
El proyecto forma parte del Fondo de la Marina Mercante (FMM) de Brasil y busca consolidar la conexión logística entre los polos industriales del norte brasileño y los mercados de exportación del Cono Sur. La ruta Belém–Río de la Plata–Nueva Palmira combina transporte marítimo y fluvial, optimizando recursos y reduciendo la dependencia de las carreteras.
Para los puertos uruguayos, la llegada de estas barcazas representa una ampliación de sus capacidades operativas y un refuerzo de su papel dentro del sistema fluvial sudamericano. En el caso de Nueva Palmira, que se ubica en el kilómetro 0 de la hidrovía, este movimiento fortalece su función como punto de enlace entre el Atlántico y los ríos interiores que abastecen a Paraguay, Argentina y Bolivia.
Desde una perspectiva técnica, el embarque de barcazas apiladas transversalmente en un buque de carga pesada constituye una innovación logística poco frecuente incluso en circuitos internacionales. Implica una coordinación precisa entre ingenierías navales, autoridades marítimas y operadores portuarios para garantizar la estabilidad estructural del conjunto y la seguridad durante la travesía oceánica.
La operación confirma la evolución del transporte fluvial como componente esencial de la competitividad regional. A medida que más unidades ingresen al sistema, se prevé un aumento de la capacidad de traslado de granos, minerales e insumos industriales, así como nuevas oportunidades para los astilleros y empresas vinculadas a la cadena de valor de la navegación interior.






