En un movimiento que reverbera en la logística marítima global y en el mapa geopolítico del comercio internacional, la empresa danesa Maersk, a través de su subsidiaria APM Terminals Panamá, asumirá de manera temporal la administración de los puertos de Balboa y Cristóbal —los accesos estratégicos del Canal de Panamá— tras la anulación judicial de las concesiones que hasta ahora operaba la firma hongkonesa CK Hutchison.
Por GlobalPorts
La decisión fue anunciada el viernes 30 de enero por la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), luego de que la Corte Suprema de Justicia de Panamá declarara inconstitucionales e inválidos los contratos que habilitaban a Hutchison para gestionar los terminales portuarios más importantes del país. La medida se adopta en medio de tensiones crecientes entre las grandes potencias, especialmente Estados Unidos y China, por la influencia en infraestructuras logísticas críticas.
El presidente panameño, José Raúl Mulino, confirmó que el gobierno mantiene negociaciones con Maersk para garantizar la continuidad de las operaciones portuarias sin disrupciones. Según explicó, habrá un período inicial de continuidad con el actual operador —CK Hutchison— hasta que el fallo judicial se ejecute plenamente, seguido por una fase de transición hacia la gestión temporal de APM Terminals.
“Los puertos panameños seguirán operando sin alteración”, aseguró el presidente Mulino, subrayando que la etapa transitoria concluirá con un nuevo proceso de concesión, bajo términos que, en su visión, resultan más favorables para los intereses estratégicos del país. El mandatario calificó los contratos previos con Hutchison de “leoninos”, en referencia a cláusulas que, según el gobierno, habrían comprometido la soberanía y los beneficios económicos de Panamá.
En este contexto, la Cámara Marítima de Panamá emitió un comunicado en el que remarca la necesidad de resguardar la estabilidad económica, jurídica y operativa del sistema portuario durante la transición.
El gremio valoró el mensaje del presidente panameño sobre la continuidad de las operaciones, pero al mismo tiempo solicitó mayor información técnica sobre el proceso, claridad en los parámetros, criterios y plazos de la futura concesión, y garantías de transparencia y certeza regulatoria para preservar la confianza de los actores locales e internacionales y proteger el empleo vinculado a la actividad portuaria.

Reacciones internacionales y geopolítica
La medida judicial y la asunción temporal de Maersk han generado reacciones encontradas en el ámbito global:
- Estados Unidos —que inauguró el Canal en 1914 y sigue siendo uno de sus principales usuarios— saludó la decisión como una acción que refuerza la seguridad y la transparencia en la operación de infraestructuras clave. Para Washington, la presencia de una firma con profunda trayectoria en logística marítima global disminuye el riesgo de influencias consideradas estratégicas por parte de potencias extra-regionales.
- China y la propia CK Hutchison rechazaron enfáticamente la resolución judicial. Pekín advirtió que adoptará “todas las medidas necesarias” para proteger los intereses legítimos de sus empresas, y la firma hongkonesa calificó la anulación como una decisión perjudicial para la inversión extranjera y contraria a prácticas jurídicas internacionales.
Estas tensiones se dan en un contexto donde Estados Unidos y China compiten por posicionarse en rutas y nodos logísticos esenciales: los puertos de Balboa y Cristóbal, ubicados en los extremos Pacífico y Atlántico del Canal, son punto de entrada y salida de mercancías que representan cerca del 5 % del comercio marítimo mundial.
Impactos en el sector logístico
La anulación de la concesión de Hutchison también repercute en el mercado portuario internacional. La firma hongkonesa estaba en proceso de una venta multimillonaria de sus operaciones portuarias globales, en la que participaban importantes consorcios liderados por BlackRock y MSC, con un valor referido de casi 23.000 millones de dólares. El fallo de la justicia panameña introduce incertidumbre sobre operaciones y estrategias de inversión en infraestructura portuaria en la región.
Por su parte, Maersk, con sede en Copenhague y fundada en 1904, es uno de los conglomerados logísticos más grandes del mundo, con una flota superior a 700 buques y la gestión de cerca de 12 millones de contenedores anuales. Su entrada temporal en Panamá no solo asegura la continuidad operativa de los terminales, sino que también coloca a uno de los actores más relevantes del comercio marítimo directamente en la gestión de nodos estratégicos para las cadenas globales de suministro.
Un nuevo proceso de concesión
El gobierno panameño ha anunciado que procederá a estructurar una nueva licitación abierta y competitiva para adjudicar las concesiones definitivas de los puertos de Balboa y Cristóbal. Aunque los detalles de ese proceso todavía se están afinando, las autoridades han enfatizado la necesidad de asegurar condiciones que otorguen mayores beneficios económicos y de soberanía al país, al tiempo que garanticen eficiencia operativa para el comercio global.
Mientras tanto, APM Terminals Panamá operará los terminales portuarios, con el desafío de mantener altos estándares de servicio y eficiencia en uno de los corredores marítimos más transitados del mundo.






