Redacción GlobalPorts//

En medio de un panorama cada vez más complejo para la industria pesquera argentina, las declaraciones de Raúl Cereseto, empresario del sector y referente de Chubut, cobran especial relevancia. 

En una entrevista con una radio local, Cereseto afirmó con contundencia: “La acuicultura es el camino para diversificar la matriz productiva de Chubut”, abriendo el debate sobre la necesidad urgente de reconvertir y ampliar la base económica regional.​

La crisis que atraviesa la pesca en Argentina no es nueva, pero se ha profundizado en los últimos años. A la sobreexplotación de especies clave como la merluza y el langostino se suma una combinación crítica: caída de los precios internacionales, incremento de los costos operativos —particularmente combustible e insumos—, y una presión fiscal que pone en jaque a pequeñas y medianas empresas del sector. Además, la pesca ilegal en la milla 201 continúa generando pérdidas millonarias para el país, estimadas entre 600 y 1.000 millones de dólares anuales, lo que equivale al 30% al 50% de las exportaciones pesqueras nacionales. ​

En este contexto adverso, Cereseto plantea una visión de largo plazo. Asegura que la acuicultura —la cría controlada de especies acuáticas— no solo representa una alternativa productiva, sino también una vía para generar empleo calificado, impulsar la innovación tecnológica y promover prácticas sostenibles. 

Es una actividad que puede ser revolucionaria para Argentina”, destacó, subrayando la importancia de establecer un marco normativo claro que garantice su desarrollo ordenado.​

Su perspectiva se alinea con iniciativas como el reciente lanzamiento del Centro de Innovación y Desarrollo Tecnológico en Acuicultura, Pesca y Alimentos de la Patagonia (CIDAPAL), impulsado por la Universidad Tecnológica Nacional en Chubut. Este espacio busca fortalecer las cadenas de valor vinculadas al mar y fomentar nuevas oportunidades en sectores que aún tienen un potencial poco explorado.​

Raúl Cereseto

Para Cereseto, el Estado debe acompañar esta transformación no solo con reglas claras, sino también con inversión en formación. “Hay que formar profesionales idóneos en la materia”, insistió, marcando un punto de inflexión en el discurso tradicional del sector pesquero.​

La acuicultura, afirmó, no es solo una alternativa, sino una apuesta estratégica para una región que necesita, cada vez con más urgencia, salir del ciclo extractivo y avanzar hacia una matriz productiva más diversa, resiliente y moderna. En un país donde los recursos naturales abundan pero la planificación a largo plazo suele escasear, las palabras de Cereseto invitan a pensar más allá de la coyuntura. Y, sobre todo, a actuar.​

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