La operación incluye activos en el Canal de Panamá y es observada con atención desde el sector logístico regional.
Redacción Globalports
El gobierno chino advirtió que podría bloquear la transferencia de más de 40 terminales portuarias internacionales, entre ellas dos ubicadas en el Canal de Panamá, si su naviera estatal Cosco Shipping no es incluida en la operación de compra actualmente en negociación entre CK Hutchison, BlackRock y Mediterranean Shipping Company (MSC).
La operación, valuada en cerca de 23.000 millones de dólares, contempla la adquisición del 80 % del negocio global de terminales portuarias de la firma hongkonesa CK Hutchison Holdings, que cuenta con 43 terminales distribuidas en 23 países, incluyendo infraestructuras estratégicas en América Latina, Europa y Asia.
Según informó el diario The Wall Street Journal, autoridades chinas han instruido a empresas estatales a detener temporalmente cualquier avance comercial relacionado con la operación mientras no se contemple la participación de Cosco. Esta postura ha generado incertidumbre en el cierre del acuerdo, cuyo periodo de exclusividad entre Hutchison, BlackRock y MSC vence el próximo 27 de julio.
Desde el sector marítimo-logístico internacional, el acuerdo se considera relevante no solo por su magnitud financiera, sino también por la implicancia geopolítica que conlleva la transferencia de activos portuarios ubicados en nodos neurálgicos del comercio global, como el Canal de Panamá.
Una advertencia enmarcada en una estrategia más amplia
La advertencia de Beijing se enmarca en una política más amplia de expansión y control estratégico de sus activos logísticos globales. En los últimos años, la naviera estatal Cosco ha adquirido o participado en múltiples terminales en Europa, África y América Latina, incluyendo su papel central en el desarrollo del Puerto de Chancay (Perú), considerado por analistas como una de las piezas claves en la Nueva Ruta de la Seda.
No es la primera vez que China impone condiciones para preservar o ampliar su presencia en el sector. En 2014, el Ministerio de Comercio chino bloqueó la conformación de una alianza entre MSC, Maersk y CMA CGM, alegando preocupaciones sobre la competencia.
Repercusiones en Washington
En paralelo, el acuerdo ha despertado atención en Estados Unidos, donde varios sectores expresaron preocupación por el control que empresas vinculadas a China ya ejercen sobre instalaciones portuarias en América Latina.
El presidente Donald Trump, ha retomado el cuestionamiento a la influencia china en el Canal de Panamá y ha calificado positivamente el acuerdo entre BlackRock y MSC, por considerar que podría reducir dicha influencia.
Sin embargo, desde el gobierno panameño se ha desestimado cualquier tipo de intervención externa en la soberanía del canal, mientras que expertos regionales señalan que la infraestructura panameña continúa operando bajo normas internacionales y con supervisión local.
¿Qué sigue?
El desenlace del acuerdo está pendiente de definiciones clave. Si Cosco es incluido antes del 27 de julio, el acuerdo podría avanzar sin mayores contratiempos. Si queda fuera, existen posibilidades de que China use sus organismos regulatorios para vetar la operación, especialmente en las terminales ubicadas en Asia.
Para el sector portuario y logístico sudamericano, se trata de un caso que conviene seguir de cerca, no solo por las implicancias en los flujos de comercio global, sino por los posibles movimientos estratégicos que puedan derivar en nuevas inversiones, alianzas o reconfiguraciones de rutas y servicios en la región.






