La constructora argentina Concret-Nor ensambló con éxito la plataforma Combifloat C7 en San Antonio Este. Esta plataforma autoelevable hoy sostiene las complejas soldaduras submarinas del megaoleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), marcando un hito sin precedentes en la región.
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Un rompecabezas gigante sobre el mar
En el mundo de la ingeniería marítima, las cosas están cambiando. La firma neerlandesa Combifloat Systems B.V. no vende plataformas terminadas. En su lugar, fabrica un sistema de módulos de acero que viajan por el mundo y se arman como piezas de un bloque de construcción gigante, según las necesidades de cada proyecto.
Esta misma tecnología es la que se usa en el Mar del Norte o en las costas de Estados Unidos, donde la alianza Poseidon Jackup acaba de botar su primera unidad moderna. Ahora, miles de kilómetros al sur, la empresa argentina Concret-Nor se sumó a este selecto club internacional al terminar el ensamblaje de su propia plataforma Combifloat C7 en Río Negro.
El motor offshore de Vaca Muerta
Lo que hace único a este proyecto no es solo la tecnología, sino la misión que tiene asignada. En el Golfo San Matías, el enorme buque Seminole trabaja bajando caños al fondo del mar. Justo allí, la Combifloat C7 de Concret-Nor cumple una tarea vital: sostener con firmeza las uniones y soldaduras de los tubos, soportando el constante oleaje y las mareas de la Patagonia.
Estas son sus características principales:
- Superficie de trabajo: Cuenta con 520 metros cuadrados de espacio libre sobre la cubierta.
- Fuerza bruta: Capaz de cargar y soportar hasta 400 toneladas de peso.
- Estabilidad total: Utiliza cuatro grandes pilares retráctiles (llamados spuds) que se apoyan en el lecho marino para levantar la plataforma por encima del agua.
- Profundidad: Puede operar de forma segura en aguas de hasta 26 metros de profundidad.
Una ventaja que nadie más tiene en la región
Mientras que en Europa o Estados Unidos ver estas estructuras modulares es algo común, en Sudamérica Concret-Nor acaba de abrir un camino completamente nuevo.
Armar un gigante de este tipo requiere un conocimiento técnico muy estricto:
- Logística de módulos pesados.
- Cálculo exacto de suelos marinos y fuerzas de las mareas.
- Coordinación y auditoría directa con los ingenieros de Rotterdam.
Hasta hoy, casi ninguna otra constructora de la región ha tenido la oportunidad de acumular este tipo de experiencia.
El futuro de las costas patagónicas
La llegada de la Combifloat C7 a Río Negro no será un hecho aislado. El desarrollo energético del país y los futuros proyectos de Gas Natural Licuado (GNL) en el Golfo San Matías van a requerir, tarde o temprano, más plataformas autoelevables.
Cuando ese momento llegue, la industria no tendrá que buscar respuestas en el exterior. La experiencia, el equipamiento y los conocimientos técnicos ya se encuentran trabajando en San Antonio Este.







