La decisión de Washington de aplicar un arancel del 50 % al cobre sacude las rutas de exportación desde América del Sur y reconfigura el mercado global del metal

Los comerciantes internacionales de cobre están reorganizando sus envíos a contrarreloj. Tras el anuncio del presidente Donald Trump sobre un nuevo arancel del 50 % a las importaciones de cobre, que entrará en vigor el próximo 1 de agosto de 2025, operadores globales han comenzado a desviar cargamentos originalmente destinados a Estados Unidoshacia China y otros mercados asiáticos, en un intento por evitar el impacto económico de la medida.

Esta reconfiguración del comercio internacional tiene un impacto directo sobre los productores sudamericanos de cobre, que concentran buena parte de la oferta exportable global. Cargas procedentes de países como Chile y Perú han comenzado a ser ofrecidas con urgencia a compradores chinos, al no poder garantizar su arribo a EE. UU. antes del vencimiento del nuevo régimen arancelario.

El cambio ha generado una oferta inesperada en los puertos chinos, provocando una caída en la prima de importación del cobre en Shanghái (prima de Yangshan), que descendió un 5 %, situándose en torno a los 62 dólares por tonelada, según datos reportados por Reuters.

El nuevo arancel forma parte de un paquete más amplio de medidas impulsadas por la administración Trump, en el marco de la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial, que incluye restricciones a otros productos estratégicos como acero, aluminio, vehículos eléctricos y fármacos. 

En el caso del cobre, la medida busca reducir la dependencia de importaciones desde países considerados de riesgo geopolítico y alentar el abastecimiento nacional o desde países aliados.

No obstante, la industria estadounidense depende fuertemente del cobre extranjero: más del 40 % del cobre refinadoutilizado en el país es de origen importado, lo que genera fuerte preocupación en sectores como el automotor, la electrónica, la construcción y las energías renovables. El precio del cobre en la Bolsa de Nueva York (COMEX) ya había alcanzado niveles récord cercanos a los 5,60 dólares por libra, y con esta nueva política arancelaria se espera una mayor presión sobre los precios internos.

El redireccionamiento de las cargas ha sido particularmente notorio en los últimos días: operadores citados por medios especializados informan que cargamentos sudamericanos de hasta 1.500 toneladas han sido ofrecidos de forma urgente en el mercado chino, lo que evidencia el impacto inmediato del anuncio. A corto plazo, esto representa una oportunidad logística para compradores asiáticos, pero también un desafío para las empresas exportadoras sudamericanas, que deben renegociar contratos, ajustar tiempos de tránsito y adaptarse a condiciones menos favorables de comercialización.

En este contexto, la decisión de EE. UU. introduce una nueva fuente de tensión en el comercio internacional de metales estratégicos, con implicancias profundas para América del Sur. La región, históricamente posicionada como proveedor clave de cobre a nivel mundial, enfrenta ahora la necesidad de diversificar mercados, mejorar su capacidad logística y consolidar relaciones comerciales más estables en medio de un escenario global cada vez más volátil.

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