Científicos a bordo de la draga, cero colisiones y 255.000 metros cúbicos removidos en 30 días: el proyecto del puerto Comodoro Rivadavia integra los 18 finalistas de los premios de la IAPH. La votación pública cierra el 2 de octubre.
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Cuando la draga Ortelius trabajó en el Puerto de Comodoro Rivadavia, en 2024, a bordo no iban solo tripulantes e inspectores de obra: también viajaban observadores científicos de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, con la tarea de registrar cada cetáceo que apareciera en la zona. Dos años después, esa operación quedó entre los finalistas de los IAPH Sustainability Awards 2026, el concurso de la Asociación Internacional de Puertos (IAPH) que define a sus ganadores con una votación pública abierta hasta la medianoche del viernes 2 de octubre.
Una ballena que casi nunca pisa un puerto
El Golfo San Jorge no es un escenario cualquiera para un dragado. Según la ficha que la IAPH publicó sobre el proyecto, el puerto opera en un entorno donde conviven las maniobras con fauna marina de valor científico, y entre esas especies figura la ballena sei, un cetáceo oceánico que rara vez se deja ver cerca de una terminal. Los observadores a bordo la documentaron en tiempo real y sumaron avistajes de ballenas francas australes, toninas overas, delfines oscuros y aves pelágicas.
Con ese panorama, proteger a los cetáceos pasó a ser la prioridad ambiental de la obra, por encima de cualquier otro criterio del plan.
Seis controles, una misma obra
El Plan de Gestión Ambiental armó una red de resguardos que acompañó a la draga durante todo el trabajo:
- Monitoreo visual continuo: observadores científicos apostados a bordo, con presencia permanente.
- Control estricto de velocidad: un límite para reducir el riesgo de colisión con animales en superficie.
- Procedimientos de contingencia: pasos definidos de antemano por si un cetáceo se aproximaba a la operación.
- Seguimiento instrumental de la navegación: registro técnico de los movimientos del buque.
- Inspección de la cántara: revisión de la bodega de la draga, donde se aloja el material extraído.
- Capacitación ambiental a bordo: formación para la tripulación sobre cómo actuar ante la fauna.
El resultado, según la IAPH: la obra terminó sin incidentes ni colisiones. La organización la enmarca en el principio Working with Nature, que busca alinear las necesidades de infraestructura con los procesos naturales, y la vincula con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 11, 14 y 17.
Treinta días, no sesenta
Los números de la obra explican por qué el dragado importa también en términos operativos. Los trabajos removieron unos 255.000 metros cúbicos de sedimentos en las áreas de muelles y antepuerto, y los depositaron en un sitio autorizado a 6,5 kilómetros de la costa, en una cuadrícula de 800 por 800 metros. Estaban previstos para 60 días y se completaron en 30, con condiciones climáticas favorables y el rendimiento de la draga como factores.
La inversión total fue de USD 4,6 millones, financiada con recursos propios de la Administración Portuaria y con respaldo del Banco del Chubut. Al cierre de la obra, el administrador portuario, Favio Cambareri, explicó que el puerto recuperaba las profundidades del primer dragado, realizado en 1996, y volvía a admitir buques de hasta 10 metros de calado.
¿Quiénes estuvieron detrás?
Antes de arrancar, los estudios de impacto ambiental habían determinado que el material acumulado era apto para su descarga en aguas abiertas, y la administración firmó un convenio con la Universidad de la Patagonia para monitorear las operaciones.
El jefe de Ambiente de la Administración Portuaria, Fabián Suárez, señaló que el reconocimiento pone en valor el trabajo del puerto en operaciones sostenibles y en la protección de la biodiversidad patagónica. Además, agradeció el acompañamiento técnico de Jan De Nul Group y la colaboración académica del Instituto de Desarrollo Costero Dr. Héctor Zaixso, de la UNPSJB.
Cómo sigue la definición
La IAPH seleccionó 18 proyectos finalistas entre 66 postulaciones, repartidos en las seis áreas de interés de su World Ports Sustainability Program. El voto público pesa 30% en el resultado final y la evaluación del jurado experto, 70%. Los ganadores se conocerán el 4 de noviembre, en la cena de gala de la conferencia IAPH 2026, en el Museo de Historia Natural de Londres.







