La congestión en el mayor puerto de Europa genera demoras, costos adicionales y compromete las exportaciones latinoamericanas de productos perecederos.
Por Violeta García, GlobalPorts
La congestión portuaria en Róterdam, una de las principales puertas de entrada del comercio internacional hacia Europa, continúa siendo un problema. A pesar de algunos esfuerzos para restablecer la normalidad, diversas causas estructurales y coyunturales siguen afectando el funcionamiento del puerto y, por extensión, la fluidez del comercio internacional, en particular el de América Latina. Analistas y medios de prensa europeos destacan entre las principales causas:
1. Sobrecarga de volúmenes: crecimiento que supera la capacidad operativa
En 2024, el puerto de Róterdam manejó 13,8 millones de TEU, lo que representó un aumento del 2,8% respecto del año anterior. Si bien esta cifra evidencia una recuperación del comercio pospandemia, también deja al descubierto una infraestructura tensionada y con escaso margen de maniobra.
La ampliación de terminales y la implementación de nuevas tecnologías han sido parciales y no han logrado acompañar el ritmo del incremento de la carga, particularmente en las rutas de comercio con Asia y América Latina. Esta presión estructural se traduce en mayor tiempo de procesamiento, saturación de patios de contenedores y una rotación más lenta de los buques.
2. Huelgas laborales y conflictos sindicales
Uno de los detonantes inmediatos de esta situación fue la huelga iniciada en la terminal Hutchison Ports Delta II el pasado 9 de febrero. Aunque la protesta se levantó al día siguiente, los efectos se arrastran hasta hoy.
Las negociaciones entre el operador portuario y los sindicatos aún no se han cerrado completamente, y la amenaza de nuevas medidas de fuerza mantiene en vilo a los operadores logísticos.
Los sindicatos exigen mejoras salariales y mayor estabilidad laboral, en un contexto en el que la automatización de tareas y la tercerización están generando tensiones crecientes en el sector. Según Maersk, los tiempos promedio de espera para el atraque en algunas terminales superan los siete días, lo que genera un cuello de botella tanto en la recepción como en la salida de cargas.
3. Efectos indirectos del conflicto en el Mar Rojo
Otro factor que agrava la situación es el desvío de rutas provocado por la inestabilidad en el Mar Rojo, donde ataques a embarcaciones comerciales llevaron a muchas navieras a evitar el Canal de Suez y tomar la ruta más larga por el Cabo de Buena Esperanza.
Este desvío aumenta los tiempos de tránsito entre Asia y Europa, lo que a su vez genera una llegada más concentrada de buques a los puertos europeos, especialmente a Róterdam. El resultado: arribos simultáneos, falta de espacios de amarre y congestión en la cadena logística portuaria.
4. Limitaciones internas en infraestructura y conectividad
Si bien Róterdam es uno de los puertos más avanzados tecnológicamente, la complejidad de su operación multipuerto y la dependencia de enlaces ferroviarios y carreteros también presentan limitaciones. Los transportistas locales reportan demoras en la entrega de contenedores y dificultades para cumplir con las ventanas horarias de retiro de carga. Además, el clima también ha jugado su parte: en los últimos meses, tormentas y nieblas densas obligaron a suspender o ralentizar operaciones, agregando más presión sobre un sistema ya estresado.
Impacto en la logística latinoamericana
La congestión en Róterdam repercute directamente sobre las exportaciones latinoamericanas, sobre todo en los sectores más sensibles al tiempo y las condiciones de transporte, como el agroalimentario.
Empresas exportadoras de frutas frescas de Perú, Ecuador y Chile, o de productos cárnicos y pescados del Cono Sur, reportan pérdidas por demoras que afectan la calidad de la mercadería y la posibilidad de cumplir con los contratos comerciales en Europa. En algunos casos, han debido activar seguros de carga o renegociar cláusulas logísticas con importadores europeos.
La situación también encarece los fletes, obliga a desvíos hacia otros puertos como Hamburgo o Amberes, y genera cuellos de botella en la última milla logística. Las cadenas de supermercados europeos ya están reportando escasez o encarecimiento de productos frescos provenientes de América del Sur.
¿Qué se puede esperar?
Aunque algunos actores del sistema portuario holandés han comenzado a aplicar planes de contingencia, como la redistribución de buques hacia otras terminales o la priorización de cargas sensibles, el problema está lejos de resolverse. La complejidad del sistema logístico global hace que una disrupción en un puerto clave como Róterdam tenga consecuencias en cascada en toda la red.
Para América Latina, esta crisis es un recordatorio de la vulnerabilidad del comercio internacional ante factores externos, y de la necesidad de diversificar rutas, consolidar acuerdos logísticos más flexibles y avanzar en acuerdos con terminales europeas alternativas.
Fuentes: Maersk/Port of Rotterdam/ Cello-Square/ MKN/CN/ WCN/ CNW







