La Seafood Expo Global fue escenario de una cumbre inédita entre empresas pesqueras argentinas que reclaman reformas urgentes para sostener la actividad
Redacción GlobalPorts//
En el marco de la participación argentina en la feria Seafood Expo Global, celebrada en Barcelona del 23 al 25 de abril, más de treinta empresas del sector pesquero nacional protagonizaron una reunión extraordinaria para abordar la crisis que atraviesa la industria del langostino congelado a bordo.


La decisión fue contundente: mantener la flota amarrada hasta que se logren modificaciones estructurales en los costos laborales que, según los empresarios, amenazan la continuidad de la actividad.
La cumbre empresarial se desarrolló en paralelo a la feria, considerada la más importante del mundo en productos del mar, y fue impulsada por compañías líderes como Conarpesa, Solimeno, Arbumasa, Iberconsa, Pesquera Deseado y Estrella Patagónica, entre otras.
La convocatoria respondió a una preocupación común: el aumento sostenido de los costos operativos, en especial los laborales, que representarían cerca del 60% del gasto total por marea.
Las empresas acordaron exigir una revisión del esquema actual de producción establecido por convenio colectivo. En concreto, solicitaron una reducción del 30% en los valores vigentes, argumentando que sin esa modificación el negocio resulta inviable frente a un mercado internacional que enfrenta caída de precios, sobreoferta y alta competitividad.
“Esta no es una medida contra los trabajadores, sino un intento de salvar la actividad pesquera. Si seguimos operando bajo las condiciones actuales, muchas empresas no van a poder continuar”, afirmaron voceros del sector durante el encuentro.
La situación refleja una crisis profunda en el modelo de explotación del langostino, uno de los productos estrella de la pesca argentina. En los últimos años, el crecimiento de la flota, el encarecimiento de los insumos y la falta de previsibilidad económica han puesto en tensión al sector, que ahora busca abrir una mesa de negociación urgente para evitar un colapso mayor.
Desde Barcelona, los empresarios dejaron claro que el reclamo trasciende lo salarial: “Necesitamos políticas que nos permitan competir y sostener las fuentes de trabajo en un contexto global cada vez más desafiante”, señalaron.
La decisión de mantener los barcos amarrados ya comenzó a implementarse en distintas bases operativas, en tanto los empresarios aguardan una respuesta de los gremios y del Gobierno nacional.
Desde el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), que representa a una parte clave de la tripulación embarcada, la respuesta fue cautelosa. Si bien expresaron su rechazo inicial a una rebaja salarial del 30%, reconocieron la gravedad del escenario y resolvieron otorgar “libertad de acción” a sus afiliados para decidir si embarcar o no.
En declaraciones posteriores, dirigentes gremiales advirtieron que no están dispuestos a convalidar una reducción de derechos laborales sin una negociación formal, y señalaron que las causas de la crisis también deben buscarse en la falta de políticas pesqueras de largo plazo y en la sobreexplotación del recurso. “El problema no se resuelve achicando los ingresos de los trabajadores, sino con un rediseño integral del modelo pesquero”, afirmaron.
Fuentes: LVG/ SWI/ EFE/ PSF/ Seafood Media/







