El crudo Medanito de Vaca Muerta superó los 4 millones de barriles comprados por ANCAP en 2026. Ya representa cerca del 40% del petróleo que procesa la refinería de La Teja.

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Un salto de siete veces en cuatro años

ANCAP retomó las compras de crudo argentino en 2022, tras más de dos décadas sin importaciones regulares del país vecino. Ese primer año la operación fue exploratoria: apenas 476.000 barriles. En 2023 el volumen se mantuvo casi sin cambios, con 482.000 barriles adquiridos. La curva se aceleró a partir de 2024, con 2,57 millones de barriles comprados. En 2025 el volumen llegó a 3,3 millones de barriles.

En lo que va de 2026 la cifra ya supera los 4 millones. El crecimiento multiplica casi por siete el volumen del inicio del ciclo.

El gerente general de ANCAP, Nicolás Spinelli, explicó que la empresa avanza hacia una dieta de refinación más flexible. Según el directivo, la compañía reduce su dependencia del crudo estadounidense Midland WTI. «Cada vez más estamos procesando crudo Medanito», señaló Spinelli. Se trata de un petróleo liviano y de bajo contenido de azufre. Su composición es compatible con la configuración de La Teja, el único complejo refinador de Uruguay.

La boya que marcó un antes y un después

El salto de volumen coincidió con una renovación de infraestructura clave. En junio pasado, un cargamento de 750.000 barriles de crudo Medanito llegó a José Ignacio. Fue la primera carga descargada a través de la nueva boya petrolera de la Terminal del Este de ANCAP. La operación estuvo a cargo del buque SFL Tigris, que había zarpado desde Puerto Rosales. Con esa maniobra se puso en marcha un sistema de amarre de punto único (SPM).

El nuevo sistema tiene capacidad para recibir buques petroleros de gran porte. Días después, un segundo petrolero tipo Suezmax replicó la operación con un cargamento similar. Entre ambas naves movilizaron cerca de 1,5 millones de barriles en pocos días.

La renovación de la monoboya se completó en mayo. Forma parte de un plan de mantenimiento que ANCAP ejecuta cada diez a doce años. Esa actualización resultó clave para sostener el ritmo de importación que hoy exhibe la petrolera uruguaya.

Puerto Rosales, el nodo que sostiene el corredor

Del lado argentino, la salida de este flujo se concentra en la terminal Rosa Negra. La opera Otamerica en Coronel Rosales, Bahía Blanca. La terminal despacha entre 20 y 25 buques por mes. Concentra además el 70% del crudo producido en el país. La cercanía con la boya de ANCAP reduce los tiempos de navegación frente a otros proveedores. También reduce los costos de flete frente a orígenes de ultramar. Esa ventaja logística se vuelve más relevante a medida que crecen los volúmenes intercambiados.

Diversificación con un límite claro

El crudo argentino no es la única fuente de abastecimiento de ANCAP. La petrolera también compra crudo Mero de Brasil y variedades africanas como el Qua Iboe de Nigeria.

Esta diversificación busca reducir la exposición a conflictos internacionales o a encarecimientos súbitos del flete marítimo. Aun así, la cercanía geográfica y la calidad del Medanito explican el crecimiento sostenido de las compras a Argentina desde 2022.

Para Uruguay, que no tiene producción petrolera propia, este corredor aporta previsibilidad de suministro. Para la cadena logística argentina, confirma a Puerto Rosales como una plataforma de exportación cada vez más consolidada. La producción no convencional de Vaca Muerta, mientras tanto, continúa en expansión.

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