En el nuevo episodio de PBIP en Acción — Doxa y Episteme, el experto portuario Oscar Correas desglosó la diferencia entre safety y security en puertos PBIP y alertó sobre los riesgos operativos y jurídicos de mezclar ambos regímenes.
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La diferencia entre safety y security en puertos PBIP no es semántica: es normativa, operativa y, en muchos casos, jurídica. Esa fue la premisa central del último episodio del ciclo de streaming PBIP en Acción — Doxa y Episteme, transmitido en vivo por GlobalPorts Canal.
Oscar Correas, experto en seguridad, presidente de PROBYP y director de la Tecnicatura Universitaria en Administración Portuaria de la UTN — Facultad Regional San Nicolás, expuso con precisión los conceptos que más errores generan en la operatoria diaria de los puertos argentinos certificados bajo el Código PBIP.
Safety vs. security: dos marcos normativos distintos
Correas fue contundente desde el inicio: safety refiere a la seguridad en sentido laboral y operacional, mientras que security corresponde a la protección del buque y la instalación portuaria. La confusión entre ambos genera lo que él denomina «una mezcla rara» con consecuencias reales.
«No puedo sancionar con una norma de seguridad algo que tiene que ver con la protección», advirtió. «Si no lo tengo claro, voy a hacer, como decía el tango, una mezcla rara.»
El OPIP (Oficial de Protección de la Instalación Portuaria) opera en un ecosistema de alta complejidad. Debe coordinar con la Prefectura Naval Argentina —autoridad de aplicación del Código PBIP—, con Aduana, Migraciones, Sanidad de Fronteras, navieras, gremios y agentes marítimos. Esa complejidad exige claridad normativa, no opinión.
La jerarquía normativa: del SOLAS a los reglamentos internos
Correas ubicó el Convenio SOLAS como norma de máxima jerarquía en materia marítima, por encima de las leyes nacionales y los reglamentos internos. Esta jerarquía, establecida por el artículo 75 de la Constitución Nacional, es la brújula que debe guiar cada decisión del OPIP.
«Cuando voy a cambiar algún reglamento y lo voy a poner por sobre un convenio internacional, es nulo», señaló. «Directamente es nulo.«
La duda metodológica de Descartes fue otra referencia que Correas trajo al ámbito portuario. El OPIP no puede aceptar como verdad todo lo que le dicen. Debe contrastar cada situación con la norma, la ley y la jerarquía entre ellas.
El caso del tripulante con alcoholemia: un ejemplo de aplicación práctica
Uno de los ejes más concretos del episodio fue el manejo de tripulantes con alcoholemia positiva. El Convenio sobre el Trabajo Marítimo (MLC) y el STCW establecen que el buque es el domicilio legal transitorio del marino. Esto tiene implicancias directas para el OPIP.
«Si dejo a un tripulante con 1,1 de alcoholemia en la calle, incurro en abandono de personas según el Código Penal», explicó Correas. La solución correcta es transferir la custodia al Oficial de Protección del Buque (OPB) mediante un acta formal y acompañar al tripulante hasta el buque.
Prohibir el ingreso sin ese procedimiento no solo viola convenios internacionales: expone a la terminal a denuncias ante la Organización Marítima Internacional (OMI) a través de Relaciones Exteriores.
Episteme sobre doxa: el conocimiento que protege a la terminal
A lo largo del programa, Correas volvió sobre la distinción filosófica que da nombre al ciclo. Doxa es la opinión sin fundamento; episteme es el conocimiento verificable, contrastado con la norma. En el puerto, operar desde la doxa genera vulnerabilidades legales.
«Lo peor que tenemos en un puerto es el que cree que sabe», sostuvo. «Ese es el peor de todos. El que cree que sabe es el que va generando estas divergencias.»
Las máximas con las que cerró el episodio resumen el enfoque: no mezclar los regímenes de safety y security, respetar el poder de policía de la Prefectura Naval Argentina en materia de protección, y documentar con precisión cada actuación.
Mirá el programa completo:









