Por GlobalPorts
El año 2025 marcó un punto de inflexión para el desarrollo no convencional en la Cuenca Neuquina. Con casi 24.000 etapas de fracking completadas, un crecimiento interanual del 34% y un nivel de actividad alineado con las proyecciones de las operadoras, Vaca Muerta no solo consolidó su escala productiva, sino que comenzó a mostrar señales claras de madurez operativa.
En ese contexto, el cambio de liderazgo entre las empresas de servicios de fracking aparece menos como una disputa de posiciones y más como un reflejo de una nueva lógica productiva, donde la eficiencia, la integración tecnológica y la coordinación en tiempo real ganan protagonismo.
Durante años, el mercado de servicios de fracking estuvo dominado por Halliburton, un actor histórico cuya trayectoria en la cuenca estuvo asociada a la incorporación temprana de tecnologías y a altos niveles de productividad. Sin embargo, a lo largo de 2025, y con mayor claridad en el segundo semestre, SLB logró consolidarse como la empresa con mayor cantidad de etapas de fracking realizadas en Vaca Muerta, desplazando a Halliburton del primer lugar.
El dato, en términos estrictamente cuantitativos, muestra una diferencia acotada: 9.312 etapas de fracking completadas por SLB frente a 9.023 de Halliburton. Pero el verdadero significado del cambio reside en cómo se alcanzaron esos volúmenes.
La consolidación de SLB estuvo asociada a la implementación y el escalamiento de tecnologías como el Dual Frac, que permitió realizar operaciones de fracking en simultáneo, reducir tiempos muertos y aumentar la eficiencia operativa. En algunos casos, esta modalidad hizo posible completar más de 400 punciones mensuales con un solo crew, con mejoras de eficiencia estimadas en torno al 26%.
A esta capacidad técnica se sumó un factor clave: la integración digital de las operaciones. La coordinación con el Real Time Intelligence Center de YPF permitió mejorar la visibilidad de las tareas en campo, optimizar la toma de decisiones en tiempo real y reducir fricciones operativas. En un desarrollo shale de gran escala, donde los costos, los tiempos y la previsibilidad son variables críticas, esta integración se convirtió en un diferencial decisivo.
El rol de YPF vuelve a aparecer, así, como ordenador del ecosistema del fracking en Vaca Muerta. En 2025, la compañía de mayoría estatal demandó 6.350 etapas de fracking a SLB, convirtiéndose en su principal cliente y explicando más de dos tercios de su actividad anual. Detrás se ubicaron Vista Energy, Capex y Pampa Energía.
Esta concentración no solo explica el volumen alcanzado por SLB, sino que también marca un proceso de validación tecnológica que suele irradiarse hacia el resto del mercado: cuando YPF consolida un esquema operativo, el resto de las operadoras observa, ajusta y, en muchos casos, replica.
Para Halliburton, el retroceso al segundo puesto no implica una pérdida de relevancia estructural. La compañía mantuvo presencia con cinco operadoras y completó trabajos de fracking para YPF, Pampa Energía, Pluspetrol, Shell y Chevron. Sin embargo, el nuevo escenario muestra un mercado más exigente, donde la experiencia histórica ya no resulta suficiente si no está acompañada por una integración operativa cada vez más sofisticada y por mejoras continuas en productividad.
Más allá de los dos grandes líderes, el mercado de servicios de fracking comenzó a ordenarse en capas diferenciadas. Tenaris, del Grupo Techint, se consolidó en el tercer puesto con más de 2.100 etapas de fracking, apoyada principalmente en los trabajos realizados para Tecpetrol, además de servicios para TotalEnergies y Phoenix Global Resources. Su posicionamiento refleja un modelo de integración industrial que prioriza previsibilidad y control de costos antes que volumen puro. Por su parte, Calfrac mantuvo una fuerte presencia operativa, con trabajos de fracking para YPF y Pan American Energy, mostrando un perfil de proveedor táctico, altamente especializado y con vínculos estables con determinadas operadoras.
Un capítulo aparte merece el proceso de integración vertical impulsado por Pluspetrol. Tras la adquisición de la división de servicios de fracking de Weatherford, la creación de Servicios Petroleros Integrados (SPI) marcó un cambio relevante en la lógica del mercado. SPI realizó más de 1.100 etapas de fracking en 2025, todas para Pluspetrol, anticipando un modelo en el que algunas operadoras buscan internalizar capacidades críticas para ganar mayor control sobre costos, tiempos y planificación.
En conjunto, los datos de 2025 muestran que Vaca Muerta comienza a dejar atrás la etapa de expansión acelerada basada exclusivamente en el aumento del número de etapas de fracking, para ingresar en una fase donde la eficiencia sistémica, la integración tecnológica y la coordinación entre operadores y proveedores definen la competitividad. El recambio en el liderazgo del fracking no es un hecho aislado, sino una señal de que el shale argentino empieza a comportarse como una cuenca madura, con menos margen para la improvisación y mayores exigencias en términos de planificación y productividad.








