El incendio del remolcador Julie, cargado con 250.000 litros de combustible, revela vacíos críticos en la prevención de riesgos en la navegación fluvial de la región.
Redacción GlobalPorts//
El miércoles 14 de mayo por la noche, el remolcador de empuje «Julie« se incendió mientras transitaba el río Paraguay, en cercanías del Puente Remanso, a escasos kilómetros de Asunción.
El incidente, que incluyó explosiones sucesivas y una imponente columna de fuego, puso en vilo a las autoridades fluviales y reavivó el debate sobre las condiciones de seguridad en el transporte de cargas peligrosas por la Hidrovía Paraguay–Paraná.
A bordo del remolcador se encontraban diez tripulantes, todos ellos rescatados con vida gracias a una rápida intervención coordinada entre distintas compañías de bomberos voluntarios de los departamentos de Presidente Hayes y Central. La embarcación transportaba no solo combustible, sino también tambores de aceite y materiales electrónicos, una combinación altamente inflamable.
“La prioridad fue evacuar la tripulación. Logramos contener el fuego, pero este tipo de incidentes deben hacernos reflexionar sobre los protocolos de seguridad en el transporte fluvial de sustancias peligrosas”, expresó el capitán Ray Mendoza, uno de los encargados del operativo de emergencia.
Hasta el momento, las autoridades paraguayas no han informado sobre las causas del incendio ni sobre posibles antecedentes técnicos del remolcador. La embarcación, operada por una empresa regional cuyo nombre no fue oficialmente confirmado, formaba parte de un convoy que habría zarpado con destino a un puerto en el sur del país vecino.
Tampoco se ha dado a conocer si la carga estaba debidamente declarada, si se contaba con los seguros obligatorios para el transporte de sustancias inflamables, ni qué protocolos de emergencia tenía previstos la empresa responsable.
Una agenda pendiente en las vías navegables
Desde Globalports venimos insistiendo en la necesidad de avanzar hacia un sistema de navegación inteligente, con monitoreo permanente, normas de seguridad unificadas y controles más estrictos en toda la extensión de la Hidrovía.
El caso del Julie no puede tratarse como un hecho aislado, sino como una advertencia sobre los desafíos pendientes en la gestión de la logística fluvial del siglo XXI.
Afortunadamente, en esta ocasión no hubo víctimas fatales. Pero la pregunta no es si volverá a ocurrir un incidente similar, sino cuándo y con qué consecuencias.






