La exportación de GNL argentino desde Vaca Muerta entra en la recta final. Con dos buques confirmados, un gasoducto dedicado de 471 km y contratos ya cerrados con Europa, el proyecto SESA tiene cronograma, infraestructura y un mercado global que, tras la crisis en el Estrecho de Ormuz, busca urgentemente diversificar su abastecimiento.

GlobalPorts | Energía y Logística

Faltan 355 días para que el Hilli Episeyo llegue al Golfo San Matías. Rodolfo Freyre, CEO de Southern Energy S.A. (SESA), lo dijo con precisión en el Midstream & Gas Day de EconoJournal. La cuenta regresiva es real. El primer proyecto de exportación de Gas Natural Licuado de Argentina tiene fechas, contratos y una cadena logística en construcción.

El contexto global cambió las reglas. «Lo que estamos viendo ahora en el Estrecho de Ormuz generó que todos los países se pregunten cómo abastecerse a largo plazo», explicó Gabriela Aguilar, presidenta de ATCC.

La disrupción en las rutas del Golfo Pérsico instaló la diversificación geográfica como prioridad para importadores europeos y asiáticos. Argentina aparece en ese mapa con una ventaja concreta: reservas probadas, acceso al Atlántico Sur y distancia real de los conflictos.

Dos barcos, un gasoducto y una fecha

SESA —consorcio integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y la noruega Golar LNG— opera con dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG).

El primer buque, Hilli Episeyo, entrará en operación en septiembre de 2027. El segundo, rebautizado Esperanza, lo hará en el segundo semestre de 2028. Juntos tendrán una capacidad cercana a los 6 millones de toneladas anuales de GNL.

El eslabón terrestre es el San Matías Pipeline. Se trata de un gasoducto dedicado de 471 kilómetros que unirá Tratayén, en Neuquén, con San Antonio Oeste, en Río Negro. Su capacidad es de 27 millones de metros cúbicos diarios. A diferencia del transporte regulado convencional, este ducto opera bajo un esquema 100% dedicado a la exportación, contratado por el propio consorcio.

El Comité RIGI aprobó el gasoducto el 4 de junio con una inversión estimada en USD 1.300 millones. La obra civil fue adjudicada a la unión transitoria de Víctor Contreras (Argentina) y Sicim (Italia), los caños a Welspun (India) y las turbinas de la planta compresora intermedia a Baker Hughes. Las obras se desarrollarán entre 2026 y 2028, con el primer embarque de caños previsto para agosto.

Europa ya firmó, Asia espera

En comercialización, SESA tiene cerrado su primer contrato. Son 2 millones de toneladas anuales durante ocho años con SEFE, la empresa estatal alemana de energía. El acuerdo está valorado en más de USD 7.000 millones. «Con lo que pasó este año quedó en evidencia el valor que tenía firmar este contrato. Hoy SEFE está feliz de haber firmado con la Argentina para diversificar su fuente de suministro», señaló. Todavía restan por colocar 4 millones de toneladas anuales, y el objetivo para 2026 es cerrar un segundo SPA.

El financiamiento del proyecto —estimado en alrededor de USD 1.200 millones para la fase inicial— está en proceso. Con el RIGI aprobado tanto para los buques como para el gasoducto, la estabilidad fiscal y regulatoria necesaria para estructurar un project finance de largo plazo está garantizada.

Un modelo diferente al de Argentina LNG

El esquema de SESA se distingue del proyecto Argentina LNG de YPF por su estructura operativa y escala de capital. Santiago Martínez Tanoira, Executive Vice President Gas & Power de YPF, explicó en el mismo panel que el mayor desafío del proyecto no es técnico sino financiero. «Estamos trabajando en más de 14 documentos diferentes para ir al mercado por más de USD 15.000 millones de financiamiento. No hubo en la historia de Latinoamérica un project finance tan grande«, afirmó.

El directivo agregó que ya lanzaron todas las compulsas y licitaciones, y que recibieron más de 17 ofertas de potenciales offtakers. Mientras YPF avanza en esa estructuración, SESA opta por unidades flotantes de licuefacción, lo que reduce los tiempos de construcción y llega al mercado primero.

Los dos proyectos son complementarios en escala y calendario. SESA tendrá el Hilli Episeyo operativo en septiembre de 2027. Cuando ambos buques estén en funcionamiento, el consorcio facturará entre USD 2.500 y USD 3.000 millones anuales. Y el Golfo San Matías habrá consolidado su lugar como la primera terminal marítima exportadora de gas licuado de la Argentina.

[rev_slider alias="web-product-light-hero-3d1"][/rev_slider]