Bahía Blanca lideró el comercio exterior petroquímico argentino y explicó el 43% de las exportaciones petroquímicas del país, según un informe del Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca (CREEBBA) sobre datos del Instituto Petroquímico Argentino (IPA). El polo local también concentró el 67% del volumen físico producido a nivel nacional.
GlobalPorts | Economía y Comercio Exterior
El liderazgo de Bahía Blanca no es casual. La ciudad reúne el 56,3% de la capacidad instalada de la industria petroquímica argentina. Esa concentración productiva impulsa un flujo de comercio exterior sostenido, en gran medida, por la infraestructura logística y portuaria disponible en la zona.
Una balanza comercial que mejora, pero sigue siendo deficitaria
El sector petroquímico argentino arrastra un déficit comercial estructural. Sin embargo, la brecha se redujo en los últimos años. Entre 2021 y el último ejercicio auditado, las importaciones cayeron 30%, mientras que las exportaciones crecieron 38%.
En el último año relevado, el país exportó 940.400 toneladas de productos petroquímicos. Las empresas radicadas en Bahía Blanca aportaron el 43% de ese volumen. Además, el polo bahiense demandó el 61% de las importaciones totales del sector, lo que confirma su peso en ambos flujos del comercio exterior.
En términos monetarios, las exportaciones nacionales sumaron US$910 millones. De ese total, US$404 millones correspondieron a empresas de Bahía Blanca, equivalentes a cerca del 44% del valor exportado por el sector. Los bienes finales explicaron la mayor parte de ese monto.
Los bienes finales marcan la diferencia competitiva
La composición del comercio exterior petroquímico confirma el peso creciente de los productos terminados por sobre las materias primas. Los bienes finales representaron el 65,6% de las exportaciones y el 86,9% de las importaciones a nivel nacional.
Esta estructura sugiere una mayor integración productiva de la industria argentina. Aun así, el sector todavía depende de insumos importados para completar sus cadenas de valor. Mercosur es el destino excluyente de estas exportaciones: Brasil absorbió el 86,3% de los envíos petroquímicos del país.
La infraestructura portuaria, una ventaja competitiva del polo
El liderazgo exportador de Bahía Blanca está directamente asociado a la infraestructura portuaria disponible para las empresas radicadas en la zona. El complejo cuenta con muelles propios operados por Profertil y Compañía Mega, además de la cercanía general al puerto local. El propio CREEBBA identifica esta ventaja junto con la convergencia de gasoductos y el poliducto de Mega, que transporta etano, propano, butano y gasolina natural.
Esta infraestructura permite integrar producción y logística de exportación en un mismo enclave. A los muelles propios de Profertil y Compañía Mega se suman otras terminales del sistema portuario nacional, que amplían la capacidad de despacho de las empresas bahienses según el destino y el tipo de carga. Esta combinación de muelles dedicados y alternativas logísticas adicionales consolida a Bahía Blanca como un nodo clave para la cadena petroquímica nacional.
Esta dinámica cobra relevancia en el contexto actual. El sistema Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y los desarrollos en Puerto Rosales y Puerto Galván avanzan como parte de la expansión energética del sur bonaerense. La consolidación de Bahía Blanca como nodo petroquímico se entrelaza así con su creciente protagonismo como puerta de salida de hidrocarburos no convencionales.
Por eso, petroquímica y energía comienzan a compartir infraestructura, muelles y capacidad logística regional. La pregunta que queda abierta es si esa infraestructura podrá absorber el crecimiento simultáneo de ambas demandas sin convertirse en un cuello de botella para el comercio exterior argentino.







