El gobierno brasileño evalúa que la estatal PPSA pueda subastar en el futuro gas de Vaca Muerta directamente a industrias en el mercado libre. PPSA ya fue habilitada a subastar gas a segmentos intensivos en consumo, como fertilizantes. Los precios podrían ser hasta 50% más bajos que los de Petrobras.

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Un nuevo mecanismo de subastas en Brasil

El Consejo Nacional de Política Energética (CNPE) de Brasil aprobó el 30 de julio una resolución que reestructura la comercialización del llamado «gas de la Unión». Se trata del volumen que le corresponde al Estado brasileño en los contratos de producción compartida del presal, gestionado por la estatal Pré-Sal Petróleo S.A. (PPSA).

Hasta ahora, ese gas era comprado en su totalidad por Petrobras a boca de pozo, a valores cercanos a los US$ 2 por millón de BTU, y luego revendido a la industria entre US$ 9 y US$ 12. Con el nuevo esquema, PPSA podrá subastarlo de forma directa a consumidores industriales, sin la intermediación de la petrolera estatal.

El Ministerio de Minas y Energía estima que el precio final podría bajar a unos US$ 5 por millón de BTU. Habrá subastas de corto plazo entre 2026 y 2030, y de largo plazo a partir de 2027, una vez celebradas las elecciones presidenciales brasileñas de este año.

Por qué entra en juego el gas de Vaca Muerta

El volumen propio de PPSA, ligado a los contratos de producción compartida, se considera insuficiente para generar un cambio significativo en la demanda industrial. Por eso, el gobierno brasileño evalúa que las subastas de largo plazo incorporen también gas importado, ya sea desde la Argentina o en formato GNL.

Esta demanda industrial brasileña se redujo en los últimos años por la caída del suministro boliviano y el mayor peso de las importaciones de GNL, más costosas. Abrir la puerta al gas de Vaca Muerta apunta a compensar ese faltante estructural con un origen más competitivo.

Actualmente, empresas como PAE, Tecpetrol, Pluspetrol y Petrobras Operaciones ya cuentan con autorizaciones para exportar gas de la cuenca neuquina a Brasil en modalidad interrumpible, a través de la infraestructura boliviana. La eventual incorporación al esquema de subastas de PPSA supondría un salto de escala y de previsibilidad para esos envíos.


El cuello de botella sigue siendo la infraestructura argentina

La ventana de oportunidad que se abre en 2027 coincide con el plazo en que la Argentina busca resolver una restricción clave: la capacidad de transporte de gas hacia el norte del país y, desde allí, hacia Brasil.

La reversión del Gasoducto Norte permite hoy trasladar hasta 15 millones de metros cúbicos diarios desde Vaca Muerta, muy por debajo de los 19 millones proyectados originalmente.

La adecuación de las cuatro plantas compresoras pendientes —Lavalle, Lumbreras, Deán Funes y Ferreyra— continúa demorada por un conflicto contractual entre Enarsa y la contratista a cargo de la obra.

En paralelo, TGS avanza con una ampliación privada del Gasoducto Perito Moreno, bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, que sumaría 14 millones de metros cúbicos diarios de capacidad hacia 2027. Esa obra apunta a reforzar el abastecimiento invernal, aunque no resuelve por sí sola el cuello de botella hacia el centro y norte del país.

Una señal de demanda a mediano plazo

Para la cadena logística vinculada a Vaca Muerta, la novedad brasileña funciona como una señal de demanda más que como un cambio inmediato: recién en 2027 podrían definirse contratos de largo plazo que incluyan gas importado. Aun así, refuerza el argumento a favor de acelerar las obras de transporte pendientes.

PPSA y Petrobras todavía deben cerrar una negociación por el costo de uso de la infraestructura de tratamiento y transporte del presal, un punto que también condicionará el cronograma. El gobierno brasileño prevé realizar la primera subasta de corto plazo en el último bimestre de 2026.

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