YPF y Tesla negocian en paralelo al acuerdo de cargadores eléctricos un proyecto que pasó casi inadvertido: un data center en Neuquén que la automotriz construiría junto a YPF Luz, alimentado con gas de Vaca Muerta. Una delegación de Tesla llegará al país en julio para avanzar con el plan, que según fuentes citadas por Infobae podría incorporarse al régimen de incentivos del Súper RIGI.
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El proyecto agrega un consumidor de escala al mismo recurso que sostiene la estrategia exportadora de GNL que la petrolera viene construyendo con sus socios internacionales.
La letra chica del acuerdo con Tesla
Lo único firmado hasta ahora es la carta de intención por infraestructura de carga rápida, almacenamiento de energía e innovación tecnológica, que Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, suscribió tras su recorrida por la Gigafactory de Tesla en Texas.

Ese convenio habilitará 17 estaciones de servicio con cargadores Tesla durante el segundo semestre, distribuidas en tres corredores: AMBA-Santa Fe-Rosario, el eje Buenos Aires-Mendoza y un tramo patagónico que llegará hasta Ushuaia.
El data center es otra historia. Todavía está en conversaciones, sin acuerdo firmado, y depende de la visita que una delegación de Tesla realizará a Buenos Aires y Neuquén en julio.
El esquema previsto divide responsabilidades con claridad: Tesla aportaría la infraestructura del centro de datos a través de su unidad de negocios específica, mientras que YPF Luz suministraría el gas necesario para generar la energía que el proyecto demandará.
El gas que ya tiene dueño
La ecuación no es menor para una cuenca que opera al límite de su capacidad de evacuación. GlobalPorts ya había reportado que la producción de gas seco de Vaca Muerta alcanzó niveles récord a comienzos de 2026, lo que puso a prueba la infraestructura de transporte y exportación disponible.
Ese gas tiene compromisos firmados. El proyecto Southern Energy (SESA), que integran YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, prevé licuar y exportar gas desde el Golfo San Matías a partir de septiembre de 2027, con un contrato ya cerrado por 7.000 millones de dólares con la alemana SEFE para el suministro de dos millones de toneladas anuales durante ocho años.
En paralelo, YPF avanza con ENI y ADNOC en el proyecto Argentina LNG, de mayor escala y todavía sin decisión final de inversión.
Cada metro cúbico que un data center de cómputo intensivo destine a generación eléctrica es un metro cúbico que no viaja hacia esas terminales de exportación. La discusión de fondo, entonces, no es si Tesla construye o no su planta en Neuquén, sino qué prioridad de abastecimiento tendrá frente a contratos internacionales ya firmados y con penalidades de por medio.
De los pozos al dato
El movimiento de YPF encaja en una tendencia que excede a la Argentina. Las compañías de energía integradas empiezan a mirar a los centros de datos como un vector de demanda eléctrica tan relevante como la industria o el transporte, impulsadas por el crecimiento del cómputo para inteligencia artificial.
Tesla, que además compite con actores chinos por posicionamiento en la región, encontró en YPF un socio con generación propia de gas y una red de distribución que ningún otro operador privado argentino puede igualar.
Para YPF, sumar un data center de un cliente del perfil de Tesla refuerza el rol de Vaca Muerta como plataforma energética integral, más allá del petróleo y el gas convencional, y le da otro argumento para captar incentivos del Súper RIGI en un sector que el Gobierno busca priorizar en el Congreso.
Lo que viene
El cargador eléctrico ya tiene fecha de instalación. El data center, en cambio, sigue sujeto a la visita de julio y a una negociación que deberá resolver, explícita o implícitamente, cómo se reparte un gas que Vaca Muerta todavía no termina de poder evacuar a pleno. La definición de ese reparto será la verdadera medida del acuerdo entre YPF y Tesla.






