El Comité Evaluador del RIGI aprobó el Gasoducto Dedicado San Matías, una infraestructura de US$ 1.300 millones que transportará gas no convencional desde Neuquén hasta la costa de Río Negro para abastecer las plantas flotantes de licuefacción de Southern Energy. Las exportaciones proyectadas alcanzan los US$ 2.500 millones anuales.

GlobalPorts | Vías Navegables

El Gobierno nacional dio luz verde al ingreso del Gasoducto San Matías al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), consolidando uno de los proyectos energéticos más ambiciosos de la Argentina en los últimos años. La aprobación fue anunciada el 4 de junio por el ministro de Economía, Luis Caputo, y constituye un paso determinante para materializar la cadena de exportación de gas natural licuado desde el Golfo San Matías.

La obra consiste en un ducto de 472 kilómetros que conectará Tratayén, en Neuquén, con San Antonio Oeste, en Río Negro, con capacidad para transportar cerca de 27 millones de metros cúbicos diarios de gas proveniente de Vaca Muerta. El gasoducto estará dedicado exclusivamente al abastecimiento del proyecto de exportación de GNL impulsado por Southern Energy S.A. (SESA), que ya había ingresado al RIGI durante 2025.

Un consorcio privado con peso propio

El proyecto nació en julio de 2024 a partir de un acuerdo inicial entre Pan American Energy (PAE) y la noruega Golar LNG. Con el tiempo se incorporaron YPF, Pampa Energía y Harbour Energy. La composición actual del consorcio, que opera bajo la sociedad San Matías Pipeline, quedó integrada por PAE con el 30%, YPF con el 25%, Pampa Energía con el 20%, Harbour Energy con el 15% y Golar LNG con el 10%.

Son los mismos accionistas de Southern Energy, el consorcio exportador que avanza en paralelo con la instalación de dos buques de licuefacción en el Golfo San Matías. SESA ya tomó la decisión de inversión sobre dos unidades flotantes que operarán frente a la costa rionegrina: el Hilli Episeyo y el Mark II.

Desafíos de ingeniería y cronograma

Uno de los puntos más complejos de la obra estará en Chelforó, donde el gasoducto deberá atravesar el río Negro mediante una perforación horizontal dirigida, una técnica que permite instalar la tubería por debajo del lecho del río sin afectar la superficie ni alterar el curso de agua.

El cronograma prevé el inicio de las obras durante 2026, con una duración estimada de dos años. Las obras finalizarían en 2028. Durante la construcción se proyecta la generación de unos 1.500 puestos de trabajo directos: alrededor de 1.100 vinculados al tendido del ducto y otros 400 a la construcción de la planta compresora.

El RIGI como palanca financiera

La aprobación dentro del RIGI asegura las condiciones de financiamiento necesarias para ejecutar una infraestructura de esta escala, al tiempo que brinda previsibilidad fiscal, cambiaria y aduanera. El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, celebró la decisión y subrayó que el avance consolida a la provincia como destino confiable para inversiones de largo plazo.

La aprobación del gasoducto San Matías se inscribe en una tendencia más amplia: la concentración de inversiones RIGI en proyectos vinculados a hidrocarburos, minería y recursos naturales, con Vaca Muerta entre los principales receptores de capital. En la misma sesión del Comité, también se aprobó la segunda etapa del proyecto de litio Sal de Oro, impulsado por la compañía coreana Posco, con una inversión de US$ 547 millones. Entre ambos proyectos, las exportaciones potenciales superan los US$ 2.800 millones anuales.

El Golfo San Matías como nuevo hub exportador

El gasoducto es, en la práctica, el eslabón que cierra la cadena: sin infraestructura de transporte, la producción de Vaca Muerta no puede llegar a las unidades flotantes de licuefacción y, desde allí, a los mercados internacionales. Las estimaciones oficiales proyectan exportaciones por aproximadamente US$ 2.500 millones anuales una vez que el sistema entre en operación.

Con la aprobación del RIGI para el Gasoducto San Matías, Argentina suma un nuevo escalón en su ambición de convertirse en exportador global de GNL. La obra une Vaca Muerta con el Golfo San Matías a través de 472 kilómetros de ducto, involucra un consorcio de cinco empresas nacionales e internacionales, y proyecta divisas por US$ 2.500 millones anuales. El desafío ahora es la ejecución: construir, en dos años, la infraestructura que transformará al litoral rionegrino en uno de los nuevos focos energéticos del Atlántico Sur.

[rev_slider alias="web-product-light-hero-3d1"][/rev_slider]