El Parlamento Europeo rechazó el 8 de julio la clasificación de la soja argentina como cultivo de «alto riesgo» ambiental, un fallo que despeja el camino para las exportaciones de biodiésel argentino a la Unión Europea. La decisión protege un negocio de casi U$S 400 millones anuales y devuelve previsibilidad a la operatoria de las plantas aceiteras del Up River, el cordón industrial que se extiende entre San Lorenzo, Puerto General San Martín y Timbúes.

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Qué votó el Parlamento y por qué importa

La Comisión Europea había propuesto modificar el Reglamento Delegado 2019/807 para clasificar a la soja como materia prima de alto riesgo de Cambio Indirecto del Uso de la Tierra (ILUC). Esa etiqueta habría dejado al biodiésel elaborado con aceite de soja fuera de los mandatos europeos de energías renovables, cerrando de manera progresiva el principal mercado externo del producto argentino.

El pleno del Parlamento ejerció su derecho a objetar el acto delegado antes de que entrara en vigor de forma automática. El resultado fue contundente: 388 votos a favor de la objeción, 248 en contra y 24 abstenciones, muy por encima de la mayoría absoluta de 361 legisladores requerida para bloquear la norma. Con ese rechazo, el aceite de soja vuelve al tratamiento general que reciben las materias primas convencionales, y la Comisión deberá reescribir el reglamento.

La cifra que está en juego

El mercado europeo concentra casi la totalidad de las exportaciones argentinas de biodiésel. Entre 2018 y 2025, el 97% de los envíos tuvo como destino la Unión Europea, y en 2025 esa proporción llegó al 100%, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario. El año pasado el país exportó 280.000 toneladas de biodiésel por unos U$S 350 millones, a los que se sumaron 45.000 toneladas de aceite de soja de uso industrial por otros U$S 50 millones.

Desde que la Comisión Europea presentó su proyecto, los importadores europeos frenaron el cierre de nuevos contratos, lo que dejó a buena parte de la capacidad exportadora en estado de espera regulatoria durante varios meses.

La coalición europea que cambió el resultado

El respaldo a la Argentina no vino solo de la gestión diplomática local. Entidades europeas como el European Biodiesel Board, FEDIOL, COPA-COGECA, FEFAC, COCERAL, Euroseeds y Donau Soja pidieron al Parlamento que rechazara la clasificación de alto riesgo. Varias de esas organizaciones habían impulsado, una década atrás, medidas antidumping contra el biodiésel argentino.

El argumento que las unió esta vez fue distinto: excluir al aceite de soja como materia prima elegible debilitaría la producción europea de proteína vegetal, afectaría a las plantas de molienda locales y aumentaría la dependencia de harina importada. Esa convergencia de intereses terminó siendo decisiva para formar la mayoría parlamentaria.

Qué significa para el Up River

El Cordón Industrial del Gran Rosario y San Lorenzo concentra el complejo de molienda de oleaginosas más grande del mundo, con terminales portuarias dedicadas a la carga de aceites, harinas y biodiésel sobre el río Paraná. La incertidumbre regulatoria de los últimos meses había frenado el cierre de nuevas operaciones de exportación, con el consiguiente impacto sobre la programación de buques y la utilización de la capacidad instalada de las plantas.

La resolución del Parlamento no garantiza por sí sola la reactivación plena del negocio, pero elimina el escenario más adverso y habilita la renegociación de contratos que habían quedado en pausa. Para la región, el resultado se traduce en mayor previsibilidad de carga sobre la Hidrovía en los próximos meses.

La agenda que sigue abierta

En la Cancillería argentina remarcaron que el rechazo es «un paso más» dentro de una negociación que continúa. Una delegación oficial, con participación de la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales, la Secretaría de Agricultura, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), viajará a Bruselas el 16 de julio para discutir la redacción del nuevo reglamento.

El objetivo de esa reunión es lograr que la norma reconozca la sustentabilidad de la superficie sembrada con soja en la Argentina, un criterio que la industria busca consolidar para los próximos treinta años. Mientras tanto, el sector espera que la reactivación de los contratos de exportación empiece a reflejarse en la actividad de las terminales del Up River en las próximas semanas.

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