Por Martín Rousseaux
CEO ROUSSEAUX
La segunda sesión extraordinaria del Comité de Protección del Medio Marino (MEPC/ES.2), que la Organización Marítima Internacional celebra en Londres, marca un punto de inflexión para la industria marítima global. Durante esta reunión se prevé la adopción de nuevas regulaciones vinculantes orientadas al marco “IMO Net-Zero”, un esquema que redefine la forma en que los buques, las banderas, los operadores y los puertos deberán medir y reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
Las discusiones se centran en dos pilares esenciales: por un lado, la creación de un estándar global para combustibles marinos de bajas emisiones; y por otro, la implementación de un mecanismo mundial de tarificación de carbono. Ambos buscan acelerar la transición hacia un transporte marítimo sostenible y alinear la actividad con los objetivos del Acuerdo de París.
Estas nuevas regulaciones no son una opción futura: son la antesala de una transformación que exige preparación técnica, trazabilidad energética y compromiso operativo desde hoy.
Este nuevo marco se apoya sobre sistemas ya existentes —como el EEXI, el CII y el IMO DCS—, pero demanda una integración más rigurosa de los datos energéticos y de las estrategias de reducción de emisiones. Aquí es donde el SEEMP II (Ship Energy Efficiency Management Plan – Part II) cobra un papel determinante.
Obligatorio desde 2019 para buques de más de 5.000 GT, el SEEMP II establece un plan de gestión y monitoreo del consumo de combustible, la distancia navegada y la eficiencia real de cada embarcación. No se trata solo de un requerimiento documental, sino de una herramienta de gestión energética que conecta directamente con los nuevos mecanismos de reporte y cumplimiento.
El SEEMP II dejó de ser un trámite; hoy es el eje operativo que permite entender la eficiencia energética real del buque y proyectar estrategias de mejora continua.
Gracias al análisis de los datos recolectados bajo el SEEMP II y su articulación con los indicadores CII y DCS, las organizaciones podrán no solo cumplir con las exigencias de la OMI, sino también demostrar desempeño ambiental verificable, un requisito cada vez más valorado por armadores, sociedades de clasificación y cargadores internacionales.
En este contexto, ROUSSEAUX acompaña a empresas del sector marítimo y fluvial en la implementación técnica, documental y estratégica de estos marcos normativos. Desde la redacción y auditoría del SEEMP II hasta la interpretación de las nuevas regulaciones OMI y su impacto en la gestión operativa, nuestro trabajo se centra en traducir la complejidad normativa en soluciones prácticas y medibles.
La descarbonización del transporte marítimo ya no es una tendencia: es una responsabilidad compartida. Y en ese camino, ROUSSEAUX se consolida como el aliado técnico que anticipa los cambios y acompaña a las organizaciones a navegar con eficiencia hacia un futuro neto cero.







