El hantavirus en el crucero MV Hondius convirtió una travesía polar de lujo en una emergencia sanitaria internacional. El buque de expedición zarpó de Ushuaia el 1 de abril en ruta hacia las Islas Canarias, con Cabo Verde como escala programada. Tres pasajeros murieron durante la travesía. Ahora el barco no tiene autorización para atracar en ningún puerto. Tierra del Fuego descartó todo vínculo epidemiológico con la provincia.
GlobalPorts | Cruceros y Puertos
El hantavirus en el crucero MV Hondius: qué es el barco y de dónde partió
El MV Hondius no es un crucero convencional. Es un buque de expedición polar de bandera neerlandesa, construido en 2019, con 107,6 metros de eslora y capacidad para 170 pasajeros. Su operadora es la empresa Oceanwide Expeditions, con sede en Vlissingen, Países Bajos.
El Hondius es el primer buque del mundo con clasificación Polar Class 6 según Lloyd’s Register. Eso significa que está certificado para navegar en aguas con presencia de hielo. Su construcción demandó una inversión estimada en 110 millones de dólares.
El crucero realiza temporadas antárticas con base en Ushuaia desde noviembre de cada año. Su último zarpe desde el puerto fueguino tuvo lugar el 1 de abril de 2026, con destino a las Islas Georgias del Sur, Sandwich del Sur y Santa Elena. En esas escalas hubo recambio de pasajeros y tripulación. El itinerario contemplaba una escala en Cabo Verde, con llegada prevista para este 4 de mayo, antes de continuar hacia el destino final: las Islas Canarias, en España.
A bordo viajan 149 personas de 23 nacionalidades: 88 pasajeros y 61 tripulantes. Hay ciudadanos británicos, estadounidenses, españoles, filipinos —en la tripulación—, un pasajero argentino y un tripulante guatemalteco. El buque cuenta con un médico a bordo.
Cronología del brote: tres muertos en el Atlántico Sur
El primer caso se registró en las primeras semanas de navegación. Un pasajero de 70 años, de nacionalidad neerlandesa, comenzó a presentar fiebre, dolor de cabeza, malestar abdominal y diarrea. Murió a bordo el 11 de abril. Sus restos fueron desembarcados el 24 de abril en la isla de Santa Elena, territorio británico en el Atlántico Sur, a la espera de repatriación a los Países Bajos.
Su esposa, de 69 años, también enfermó durante el trayecto. Abandonó el barco junto con el cuerpo de su marido. Murió en Johannesburgo, Sudáfrica, cuando se desplomó en el aeropuerto internacional O.R. Tambo mientras intentaba tomar un vuelo de regreso a los Países Bajos.
La tercera víctima es un pasajero alemán. Murió a bordo del barco el 2 de mayo, cuando el buque navegaba hacia Cabo Verde. Además, un ciudadano británico de 69 años permanece internado en terapia intensiva en Johannesburgo tras ser evacuado del barco.
En total, seis personas presentaron síntomas: tres fallecieron, una está en cuidados intensivos y dos permanecen a bordo con signos de enfermedad activa. Solo uno de los casos fue confirmado por laboratorio como hantavirus. Los otros cinco están bajo investigación epidemiológica.
Sin puerto que los reciba: Cabo Verde bloqueó el desembarco
El MV Hondius se encuentra actualmente anclado frente a Praia, la capital de Cabo Verde. Las autoridades del país impidieron el atraque. María da Luz Lima, presidenta del Instituto Nacional de Salud Pública de Cabo Verde, fue categórica: «En coordinación con otras autoridades competentes, no se autorizó al barco atracar en el puerto de Praia».
La empresa Oceanwide Expeditions informó que dos miembros de la tripulación presentan síntomas y requieren atención médica urgente. Sin embargo, tampoco ellos recibieron autorización para desembarcar.
Mientras tanto, dentro del buque se aplican medidas de aislamiento, protocolos de higiene reforzados y vigilancia médica permanente. La empresa reconoció que enfrenta «desafíos complejos».
La naviera evalúa como alternativa dirigirse a Las Palmas o Tenerife, en las Islas Canarias, para intentar una evacuación médica controlada. Eso implicaría dos o tres días más de navegación. Según fuentes cercanas a la situación, también se evalúa el traslado de los dos pacientes activos a un hospital en Cabo Verde para aislarlos. Si eso ocurre, el barco podría retomar su ruta hacia España.
La OMS coordina la respuesta internacional
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó el brote el domingo 3 de mayo. Desde entonces, el organismo está facilitando la coordinación entre los países involucrados y la empresa operadora.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que se trabaja con los Estados Miembros y los operadores del barco. La oficina regional europea del organismo aclaró que no hay motivo de alarma para la población general y que no es necesario imponer restricciones de viaje.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos también intervino. Confirmó que dos de los fallecidos eran ciudadanos neerlandeses —la pareja— y que trabaja para explorar posibilidades de evacuación médica. La tercera víctima era de nacionalidad alemana. El buque navega bajo bandera neerlandesa.
Por su parte, el Departamento de Salud de Sudáfrica colabora con el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles local para realizar rastreo de contactos. «No hay motivo para el pánico público«, indicó el organismo sudafricano.
Tierra del Fuego descartó vínculos con el brote
El Ministerio de Salud de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur emitió un comunicado oficial el domingo. El texto fue directo: «No existe evidencia epidemiológica que vincule a la provincia con casos confirmados asociados a este evento».
Las autoridades provinciales aclararon que Tierra del Fuego no registra casos confirmados de hantavirosis desde que existen registros epidemiológicos en la provincia. Es decir, nunca hubo un caso autóctono documentado.
El ministerio también señaló que no recibió comunicación oficial ni extraoficial del Ministerio de Salud de la Nación sobre los casos del MV Hondius. Eso impide realizar cualquier trazabilidad epidemiológica sobre los pasajeros que embarcaron en Ushuaia.
La cartera sanitaria fueguina explicó además que las zonas endémicas del hantavirus en el país se ubican en la franja cordillerana de Neuquén, Río Negro y Chubut, no en Tierra del Fuego. Esas provincias combinan bosque andino y alta humedad, condiciones que favorecen al ratón colilargo, el principal reservorio del virus en la Patagonia.
Para contextualizar el escenario nacional, el ministerio recordó que desde enero de 2026 hasta la fecha se notificaron 32 casos de hantavirosis en Argentina: 14 en Buenos Aires, 12 en Salta, 2 en Chubut, 2 en Río Negro, 1 en Entre Ríos y 1 en Jujuy. Tierra del Fuego no suma ninguno.
La hipótesis más sólida que manejan los especialistas es que alguno de los pasajeros pudo haber contraído el virus antes de embarcar, durante estadías en zonas de riesgo en el sur del continente. Otra posibilidad es la presencia del roedor vector dentro del propio buque.
Qué es el hantavirus y por qué el caso del Hondius es atípico
El hantavirus es una enfermedad viral transmitida principalmente por roedores infectados. El contagio ocurre al inhalar partículas contaminadas con orina, heces o saliva del animal. También puede transmitirse por contacto directo con el roedor o sus secreciones.
Los síntomas iniciales se parecen a los de una gripe severa: fiebre, fatiga, dolores musculares, dolor de cabeza y malestar abdominal. En los casos graves, la enfermedad evoluciona hacia un síndrome pulmonar con dificultad respiratoria aguda. No existe vacuna ni tratamiento específico. Los pacientes graves requieren hospitalización y soporte respiratorio intensivo.
La tasa de mortalidad varía según la variante del virus, entre el 5% y el 15%. En Argentina, la letalidad bajó del 60-70% en los años noventa al 30-40% en la última década, gracias a mejoras en el diagnóstico y la atención.
Lo que hace especialmente relevante este brote es el tipo de virus posiblemente involucrado. Solo una variante de hantavirus puede transmitirse de persona a persona: el virus de los Andes. Esa cepa circula principalmente en Argentina y Chile. El MV Hondius partió precisamente de Argentina.
La transmisión entre humanos con el virus Andes es poco frecuente, pero está documentada. En 2018, un brote en Epuyén, Chubut, demostró cadenas de contagio entre contactos estrechos. La pareja neerlandesa fallecida compartía convivencia prolongada y contacto frecuente. Los especialistas consultados por medios argentinos señalaron que la transmisión humano-humano «es una posibilidad» en este caso.
La OMS confirmó que se están realizando pruebas de laboratorio adicionales e investigaciones epidemiológicas. Los resultados determinarán el alcance real del brote y el modo de transmisión.








