La Fiscalía de Estupefacientes de Uruguay, a cargo de Angelita Romano, ha iniciado una investigación tras el hallazgo de 547 kilos de cocaína en un contenedor que arribó al puerto de Amberes, Bélgica. La carga, que partió desde el puerto de Montevideo, viajaba a bordo del buque Grande Nigeria.

Según fuentes del puerto uruguayo, la embarcación Grande Nigeria ha estado involucrada en incidentes previos relacionados con alteraciones en sus cargas. Esta situación ha llevado a las autoridades a considerar la posibilidad de que miembros de la tripulación estuvieran implicados en el hecho. No obstante, otra línea de investigación apunta a que el contenedor podría haber sido contaminado en alta mar o en otros puertos de escala.

Las autoridades han indicado que la carga fue escaneada en Montevideo sin detectar anomalías, lo que refuerza la teoría de que la droga pudo haber sido introducida en otro punto del trayecto o en alta mar. Sin embargo, otras fuentes cercanas al puerto, contradijeron esta afirmación declarando a medios de prensa locales que el contenedor ya presentaba sellos rotos, lo que sugiere que pudo haber sido manipulado previamente. También, expresaron que los ladrillos de cocaína incautados llevaban la marca «boss», comúnmente utilizada en Brasil. Si bien la investigación aún está en curso y hay varias hipótesis en la investigación, una de ellas se centra en la violación previa de los precintos del contenedor.

La carga declarada en el contenedor era arroz, pero al ser abierta e inspeccionada en Amberes se descubrió la presencia de la droga. La detección se produjo cuando la mercadería estaba a punto de ser trasladada a otro contenedor, en una operación conocida como «switch».

Las autoridades continúan con las pesquisas para determinar en qué punto del recorrido se introdujo la droga y quiénes estarían involucrados en la operación de tráfico internacional.

EO/ EPU/

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