En plena recta final de la licitación por la Vía Navegable Troncal, el consorcio belga-argentino salió a cruzar a su competidor DEME y a dejar en claro quiénes son y con quién trabajan.
Por GlobalPorts
La pulseada por la concesión de la Vía Navegable Troncal (VNT) no se juega solo en los sobres técnicos y económicos. También se libra en la arena pública. Esta semana, el consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus emitió un comunicado para responder punto por punto las declaraciones de representantes de DEME publicadas en La Nación, en las que se insinuaba que su propuesta escondía capitales y socios chinos.
Dos empresas, una respuesta
Jan De Nul es la dragadora privada más grande del mundo: fundada en Bélgica en 1849, opera en más de 150 países con 8.500 empleados a nivel global y tiene 30 años de presencia ininterrumpida en Argentina, donde emplea a más de 500 personas. Servimagnus, su socio local, es una empresa 100% de capitales privados argentinos con dos décadas de trabajo en el país, más de 50 proyectos ejecutados en dragado, salvamento y remoción de restos náufragos, y recursos técnicos y equipamiento propios para el desarrollo de sus operaciones. Juntas, rechazan cualquier vínculo actual con empresas de estados soberanos.
«Una falacia malintencionada»
El nudo de la polémica es la relación pasada de Servimagnus con la Shanghai Dredging Company (SDC), firma estatal china con la que trabajó en proyectos locales hasta 2020. El consorcio reconoce esa historia, pero subraya que está cerrada: afirma que «ninguna de las compañías mantiene relación comercial ni contractual con empresas controladas o participadas por ningún estado soberano».
Lejos de limitarse a defenderse, el comunicado va a la ofensiva. Las declaraciones de DEME son calificadas como «una falacia malintencionada que busca entorpecer el normal desarrollo del proceso«. Y a continuación, el contragolpe: en 2022, la propia DEME participó junto a Servimagnus y SDC en la «licitación corta» por la VNT, siendo estas dos últimas «los principales protagonistas del joint venture». Un año antes, en 2018, DEME se había presentado junto a la empresa china CRBC por la concesión del dragado del Puerto de Guayaquil, en Ecuador, licitación que finalmente se llevó Jan De Nul.
El argumento técnico
Con el cruce político sobre la mesa, el consorcio vuelve al pliego. Informa que «su propuesta contempla la ejecución de los trabajos exclusivamente con dragas propiedad del grupo Jan De Nul», en cumplimiento del artículo 3 de las Especificaciones Técnicas, que obliga al concesionario a operar con equipos propios. Es, en los hechos, el argumento más sólido: si no hay dragas chinas, no hay socios chinos.
El proceso, en juego
La licitación de la VNT llega a esta instancia con solo dos oferentes en pie. Tras la exclusión de la brasileña DTA Engenharia por un error formal en la presentación de garantías, Jan De Nul-Servimagnus y DEME aguardan la apertura del sobre económico, la definición final de una concesión que el sector considera una de las más estratégicas de la última década para el comercio exterior argentino.
En ese marco, el consorcio no solo rechaza las acusaciones sino que cuestiona el argumento de fondo: califica de «falaces» las referencias a supuestas «cuestiones geopolíticas o de seguridad nacional» esgrimidas por los voceros de DEME y sostiene que esas especulaciones «ofenden la inteligencia y el sentido común de la opinión pública«, que comprende que esta licitación requiere conocimiento técnico, capacidad operativa y un precio competitivo, no consideraciones de política internacional.
El comunicado cierra con una advertencia directa: «cualquier información contraria a lo expuesto carece de sustento fáctico y solo contribuye a generar desinformación y confusión en la opinión pública, alterando el normal desarrollo del proceso licitatorio«.








