“El ingreso sin criterio de embarcaciones usadas que puedan ser fabricadas en el país podría afectar el tejido productivo nacional, con impacto directo en el empleo, la inversión en capacidades industriales y el desarrollo tecnológico del sector naval argentino” advirtió Marcos De Monte, presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina, FINA.
Por Violeta García, GlobalPorts.
El Gobierno Nacional oficializó este miércoles la eliminación del Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU), una herramienta vigente desde hace más de tres décadas que regulaba el ingreso de maquinaria y equipamiento usado al país. La medida fue publicada en el Boletín Oficial a través del Decreto 273/2025, tras ser anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
A partir de ahora, los importadores de bienes comprendidos en los capítulos 84 a 90 de la Nomenclatura Común del Mercosur —incluyendo maquinaria industrial, componentes electrónicos y embarcaciones— solo deberán presentar una declaración jurada en el Sistema Informático Malvina (SIM), asegurando que la mercadería no constituye un residuo ni está destinada a valorización energética o disposición final.
“Una política industrial moderna debe contemplar al sector naval” afirman dede la FINA
Desde la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA) manifestaron una firme advertencia sobre los efectos negativos que esta desregulación podría acarrear. En su comunicado, señalan que el eliminado CIBU (Certificado de Importación de Bienes Usados), aún con margen de mejora, permitía consolidar una tendencia incipiente de reactivación industrial, al orientar inversiones hacia la construcción de buques nuevos o modernos, y promover una flota nacional más segura, eficiente y sostenible.
“Esta evolución ha sido clave no solo para el desarrollo industrial, sino también para la salvaguarda de la vida humana en el mar, la reducción del riesgo de incidentes con embarcaciones obsoletas y la mejora del perfil ambiental de nuestras operaciones fluviales y marítimas”, sostienen desde la entidad.
El presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina, Marcos De Monte, respaldó el comunicado institucional y señaló que “la apertura sin criterios técnicos pone en riesgo una capacidad estratégica del país, que lleva años construyéndose con esfuerzo, empleo calificado e inversión en desarrollo industrial”. De Monte remarcó además que “el sector naval no rechaza la importación, pero exige reglas claras que no destruyan lo que aún funciona”.

La eliminación del CIBU elimina también el análisis técnico previo de los buques usados que ingresen al país, un paso fundamental que, hasta ahora, actuaba como filtro para proteger tanto la producción nacional como los estándares mínimos de seguridad operativa, ambientales y de eficiencia energética. “Perder esa capacidad sería resignar una ventaja estratégica para el desarrollo productivo, la integración territorial y la logística interna y regional”, expresó la FINA.
“Habilitar una vía sin filtros para la incorporación de embarcaciones obsoletas podría poner en riesgo estándares mínimos de seguridad marítima y condiciones ambientales, lo que contradice compromisos y normativas vigentes tanto a nivel local como internacional” advierten desde la FINA.
Desde el sector alertan que el nuevo sistema, basado únicamente en declaraciones juradas sin controles técnicos previos, puede habilitar el ingreso de unidades obsoletas, en detrimento de la renovación real de flota y del desarrollo de capacidades industriales propias.
Riesgos para el empleo, la industria y el medioambiente
FINA destaca que permitir sin restricciones el ingreso de embarcaciones que podrían ser fabricadas en el país afectaría directamente al tejido productivo, con consecuencias en el empleo, la inversión en capacidades industriales y el desarrollo tecnológico.
Ante este escenario, la Federación propone una revisión del esquema que incorpore criterios técnicos, industriales y de seguridad, tales como:
- La existencia o no de producción nacional para el bien a importar.
- La antigüedad y condición estructural del buque.
- La compatibilidad con normas internacionales de seguridad, emisiones y equipamiento mínimo.
Estas propuestas apuntan a construir un marco regulatorio equilibrado y transparente, que permita importar cuando sea necesario sin desincentivar la producción nacional ni debilitar la seguridad y sostenibilidad del sistema logístico argentino.
Una capacidad estratégica en juego
La nota de FINA concluye con una afirmación que resume la mirada del sector: “Estamos convencidos de que una política industrial moderna y estratégica debe contemplar al sector naval como parte integral de la solución a los desafíos logísticos, productivos y tecnológicos del país”.
La industria naval argentina representa una capacidad estratégica que articula tecnología, empleo calificado y desarrollo territorial. Su debilitamiento, como advierte el comunicado, implicaría resignar soberanía en materia de transporte y logística fluvial y marítima, justo en un contexto regional donde los países compiten por consolidar su infraestructura logística y portuaria.
Comunicado completo de la Federación de la Industria Naval Argentina







