La Organización Marítima Internacional (OMI) dio un paso adelante en su estrategia de descarbonización del transporte marítimo al anunciar nuevas directrices para capacitar a los marinos en el uso de combustibles alternativos y tecnologías emergentes. 

Redacción GlobalPorts

En el comunicado difundido, el organismo internacional expresó que busca garantizar que los trabajadores del mar estén en condiciones de operar con seguridad en un escenario que cambia a gran velocidad, porque es consciente de que la transición energética no solo depende de la innovación tecnológica sino también de la preparación de las tripulaciones .

Desde Londres, la OMI explicó que la transición hacia combustibles como metanol, amoníaco, hidrógeno, gas licuado de petróleo, baterías o pilas de combustible implica un desafío mayúsculo para la formación. 

«No se trata únicamente de adaptar los buques: el verdadero corazón del cambio está en quienes los conducen. Según estimaciones, medio millón de marinos necesitarán capacitación adicional hacia 2030, y esa cifra podría crecer de manera significativa en la década siguiente» afirmaron .

Nuevas directrices de formación

El organismo ya publicó las Directrices genéricas provisionales sobre formación para marinos en buques que utilizan combustibles alternativos y nuevas tecnologías. Estas pautas ofrecen un marco común para que los países miembros diseñen programas de instrucción. Además, se están elaborando guías específicas para cada tipo de combustible, que serán discutidas en el Subcomité de Formación de la OMI en 2026.

El objetivo es que estas recomendaciones, por ahora de carácter provisional, se incorporen en el futuro al Convenio internacional sobre normas de formación, titulación y guardia para la gente de mar (STCW), lo que las volvería obligatorias a nivel global.

Apoyo técnico y cooperación

La OMI también expresó que busca reducir la brecha entre países con mayor capacidad tecnológica y aquellos en vías de desarrollo. Para ello, impulsa proyectos de cooperación, como programas de entrenamiento de instructores financiados por Japón, la elaboración de materiales didácticos junto a la Universidad Marítima Mundial y módulos en línea en el marco de la iniciativa GreenVoyage2050.

En paralelo, el organismo amplió que fomenta seminarios y espacios de intercambio en los que se presentan innovaciones como simuladores, realidad virtual o entrenamientos prácticos de seguridad para el manejo de combustibles alternativos.

Uno de los mensajes más enfáticos de la declaración de la OMI es que la seguridad debe ser la prioridad. Combustibles como el amoníaco o el hidrógeno plantean riesgos elevados —desde toxicidad hasta inflamabilidad— que solo pueden ser mitigados con tripulaciones entrenadas y protocolos rigurosos.

Pero además, el organismo subraya la necesidad de garantizar una transición justa: que ningún marino quede excluido de las oportunidades que trae consigo el cambio energético. La meta es que todos, independientemente de su origen o de los recursos disponibles en sus países, puedan acceder a la formación necesaria.

Con este anuncio, la OMI marca un rumbo claro: la transición energética del transporte marítimo dependerá tanto de la inversión en nuevas tecnologías como de la capacidad de preparar a los marinos para operarlas. El desafío es enorme, pero el mensaje es contundente: sin capital humano calificado, no habrá futuro sostenible para la navegación internacional.

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